You are viewing mundocadaver

mundocadaver
10 September 2008 @ 05:56 pm
Hola a todos!!:

Prometí manteneros informados de LDO y a eso vamos. El libro avanza razonablemente bien. Creo que en un par de semanas tendré acabado el desenlace final de la trama, en el que ahora ando metido y podré decir aquello de ¡¡Por fin!!.Mas de uno se va a quedar sorprendido....

Lo cierto es que esta madrugada he acabado un capítulo protagonizado por Lucía, que había ido dejando de lado (por difícil) y que me ha resultado especialmente jodido de escribir, pero lo he logrado...ahí está!!.

La pregunta del millón ¿Cuando lo colgaré? Pues lo que dije, cuando TODO el libro esté acabado, esto es, escrito, revisado y a punto, lo cual será en el plazo máximo de dos meses.En cuanto a como, seguramente en dos o tres grandes trozos, para poder ser leido del tirón y no entrada suelta tras entrada. En cuanto a fecha concreta, no pienso pillarme los dedos, como otras veces, así que, parafraseando a George R.R. Martin "será cuando sea".Eso si, no descarteis que sea DESPUES de que haya salido a la venta la versión en papel del libro. Es algo que me han planteado desde la editorial y que me parece enormemente justo.

Que nadie me entienda mal, LDO será colgado integro en la Red, en esta página. Quien no pueda ( o no le salga de los huevos) rascarse el bolsillo para comprar un ejemplar podrá leerlo por la cara aquí .El texto finalmente podrá ser accesible por todo el mundo, pero aquellos que van a hacer el esfuerzo económico y compren el libro tienen que ser recompensados de alguna manera, y ellos podrán leer LDO ANTES de quien no quiera pagar. Lógico ¿verdad?.

Creo que es de justicia ,aunque supongo que los trolls de guardia tendrán algo que decir al respecto ("!maldito avaricioso!!"!pretende que le paguen por su trabajo!!" "¡Será guarro el tio!" "¡Mira que no poder leerlo nosotros antes de los que compren el libro...habrase visto!!! etc, etc...), pero no creo que su opinión merezca el menor comentario, ni mio ni de nadie...Como decía Cervantes "ladran, luego cabalgamos".

En otro orden de cosas, debeis saber que varias productoras de cine y TV están detrás de los derechos de AZ para llevarlo a la gran (o pequeña pantalla). El tema está bastante avanzado, y antes de fin de año puede que tengamos noticias al respecto, así que antes de que me meta en detalles con ellos, tengo que haceros unas preguntas....¿Que prefeririais, una película, una serie o una miniserie(Cada una de ellas excluye a las otras)? ¿Que actores o actrices (dentro de posibilidades reales, nada de superestrellas de Hollywood), os gustaría ver en AZ? ¿Y a cuales no querriais ver ni en pintura?.

Espero vuestras opiniones....


Saludos


M.


P.D: La semana que vien colgaré un pequeño trozo del capítulo de Canarias, como adelanto ;-D
 
 
 
mundocadaver
19 August 2008 @ 07:26 pm
Hola:

Una vez mas, cual rio Guadiana, reaparezco por aquí para dar fe de que no he desaparecido, ni he decidido cerrar el blog, ni nada de todo eso.¿Que donde me he metido? ¿Que que he estado haciendo? Pues trabajando en mi despacho, basicamente, y desde hace unos días, de vacaciones :-D

La cuestión es que tengo que tener entregado en la editorial el manuscrito de Los Días Oscuros para finales de septiembre o mediados de de octubre. Ello implica que llevo escribiendo de manera febril desde hace varias semanas,acumulando páginas y mas páginas de las aventuras de Lúculo y sus compañeros en el agitado mundo post apocalíptico de AZ.

El hecho es que cuanto mas leía el borrador que está colgado aquí,en el blog, mas cuenta me daba de que la historia había quedado excesivamente coja, que la vuelta del Abogado y de Prit a la Peninsula había sido excesivamente prematura y que me quedaban un montón de cosas por contar de la estancia de nuestros héroes en las Islas Canarias, aislados en medio del Oceano junto con los restos de los supervivientes de Europa.

Así que me puse a escribir esa parte, pensando que serían apenas una docena de páginas. Y ya van casi cien.

Así, por primera vez, me encontré con una situación compleja a la hora de postear. Tenía un trozo enorme de la historia que ya "había pasado" en el tiempo para los lectores del blog. No podía colgar esas partes porque supondría un enorme salto atrás en el tiempo, y al mismo tiempo continuar la narración de la historia.

Asique decidí lo mas facil(y a la vez lo mas dificil), que ha sido reescribir toda la parte de Canarias para incorporar el fragmento nuevo, donde suceden muchas cosas que despues influyen en los acontecimientos posteriores. Y, a su vez, esto me obliga a modificar muchos fragmentos del relato de la expedición a Madrid, porque, entre otras cosas personajes como Tank, o Pauli, o Marcelo de repente adquieren mas peso y algún matiz mucho mas interesante.

En definitiva, que estoy escribiendo mas AZ que nunca, pero sin embargo hasta llegar al momento actual donde los he dejado en el blog aún me falta un buen trozo.... y otro tanto para finalizar Los Días Oscuros ¡¡Y tengo que entregar el borrador a finales del mes que viene!!

Vamos a hacer lo siguiente. Los Días Oscuros será colgada integramente en esta página, de eso estad seguros, salvo que la editorial se ponga especialmente tonta en ese aspecto (tienen una clausula firmada que les autoriza a solicitarme incluso que desactive esta página, aunque no creo que me lo pidan ,la gente de Dolmen es bastante enrollada ). Desde un principio creí en el aspecto colectivo y abierto de esta historia, y no he cambiado de opinión (aunque, desafortunadamente algunos confundan el hecho de que escriba gratis voluntariamente con el inexistente de que escriba gratis obligatoriamente, pero en fin....)

Pero lo que no puedo es poner fecha. Se que será seguro antes de finales de octubre,coincidiendo (espero) con el lanzamiento del libro, pero entre aquí y esa fecha, puede ser cualquier día. Y no, no se si lo colgaré todo de una tacada, o por entradas, como hasta ahora. Lo unico que se es que lo colgaré cuando esté listo, y de momento, aunque va muy avanzado, aún no lo está.

Tened paciencia. No soy objetivo sobre el resto de la historia, ya que yo soy quien lo escribo, pero desde mi punto de vista (Y del de mi santa, que es quien lo lee sobre mi hombro) es bueno, muy bueno y creo que os gustará y sorprenderá, porque merece la pena.

Un fuerte abrazo a todos


M.
Tags:
 
 
 
mundocadaver
13 June 2008 @ 06:49 pm
Acordándome de todos los muertos de Tank, subí el último tramo de escaleras pisándole los talones a Víctor. El descansillo estaba tal y como lo habíamos dejado apenas unos segundos antes, con la salvedad de que la puerta parecía haber sido arrancada de la pared por el puñetazo de un gigante. Donde antes habían estado los goznes tan solo quedaban dos enormes agujeros de los que se desprendía una fina lluvia de hormigón y ladrillo triturado. La puerta en si misma yacía retorcida contra la barandilla donde habíamos estado apoyados.

Prit se hallaba arrodillado frente al vano de la puerta, con el HK apuntado hacia el interior. Resoplando, me situé a su lado, esperando su siguiente movimiento. Tenía claro que el ucraniano sabría manejar la situación mucho mejor que yo.

--Ahí dentro está mas oscuro que el culo de un grillo- resopló por lo bajo.

-Espera- repliqué, volviéndome hacia atrás- ¡¡Broto! ¡Broto! ¡Me cago en la leche, acércate hasta aquí, joder!.

El catalán trotó hasta nuestra posición, dejando caer su fusil en el trayecto. Azorado, se detuvo a recogerlo de nuevo, golpeando entonces con su mochila al artificiero que estaba justo detrás de él. Un torrente de juramentos acompañó al pobre informático hasta nuestra posición.

-Eh, tío- le dije cuando se arrodilló a mi lado, apoyándole una mano en el hombro- Procura tranquilizarte ¿Vale?- Broto asintió con la cabeza, mientras sus ojos giraban desorbitadamente en todas direcciones. Estaba claro que preferiría estar en cualquier otro lugar en aquel preciso instante.

-¿Tienes una linterna en tu mochila?- pregunté.

-S-s-s-si- respondió Broto, revolviendo en su macuto. Tras una furiosa búsqueda, sacó triunfalmente una Polar Torch muy similar a la que yo había llevado conmigo hacía una eternidad, el día que me vi en la tesitura de escapar de mi casa, en Pontevedra o quedarme allí hasta morir de hambre.

Agité la linterna, como de costumbre y a continuación la encendí, apuntando hacia el interior del edificio. El humo y el polvo levantado por la explosión aún no se había despejado por completo y miriadasd de pequeñas motas bailaban alocadamente en el haz de luz que proyecté hacia el interior, reflejándose en un millón de direcciones.
De repnte una sonora explosión sacudió la atmosfera y toda la escalera retemblo con violencia, seguido de un crijido desgarrador, como si un gigantesco folio se rasgase en dos pedazos.

-¿Qué ha sido eso?- Pregunté. Alarmado.

-Creo que han volado un tramo de escaleras un poco mas abajo- Respondió Pritt, tras echar un vistazo por encima de la barandilla. Al apoyarse en el tramo de hierro oxidado este cedió con un gemido, soltando una nubecilla de óxido. El ucraniano retrocedió cuidadosamente, mirando con desconfianza todo el rellano.

-Toda esta mierda de estructura se puede venir abajo en cualquier momento, sin necesidad de mas explosivos. –Afirmó mientras se acercaba a la puerta arrastrando nuestras mochilas- ¡Salgamos de aquí antes de que sea demasiado tarde!.

Viktor estaba en lo cierto. La vieja estructura, que ya amenazaba ruina antes de nuestra llegada, ahora se encontraba en un estado límite. El intenso calor del napalm y las vibraciones producidas por nuestro equipo al subir habían dejado a las escaleras al borde del colapso, pero la explosión para volar un tramo de escalones e impedir así el acceso de los No Muertos había sido la puntilla. Toda la estructura crujía y temblaba, a punto de derrumbarse, mientras chorros de polvillo de cemento caían por doquier.

-¡Vamonos de aquí!- aulló alguien por detrás, y aquel grito pareció espolear a los legionarios hacia la puerta. Creí reconocer la voz de Marcelo y la de Tank jaleando a sus hombres para que subiesen la escalera, pero no me quedé a comprobarlo. La situación se empezaba a poner complicada.

Los pernos que sujetaban la escalera al edificio empezaban a saltar con un sonido metálico, transformados en peligrosos proyectiles metálicos de doce centímetros de longitud y la situación empeoraba por momentos. Un tramo situado más arriba se soltó con un enorme estruendo y cayó rebotando a lo largo de varios pisos hasta estamparse contra el suelo, varias decenas de metros más abajo. Oí un aullido de dolor cuando alguien resultó alcanzado por un fragmento de acero, pero no pude distinguir de quien se trataba. La nube de polvo que ya nos envolvía no me permitía distinguir más allá de apenas medio metro.

Agarrando una manga de Broto me lancé hacia el interior del edificio. Viktor nos seguía, brincando como un perdiguero, y justo detrás suya se apelotonaban dos docenas de aterrorizados legionarios, sobre la superficie tambalenate de la estructura.

El interior era oscuro como el fondo de un pozo a medianoche, pero maravillosamente fresco comparado con el exterior.Pese a la linterna apenas podía ver nada a través del polvo. Broto se soltó de mi mano con un grito apagado, como si algo le hubiese alcanzado. Me giré a ciegas, palpando con mis brazos por delante, pero lo único que conseguí fue clavarme una esquina afilada en la ingle. Por un segundo me doblé de dolor, tratando inútilmente de respirar. Una sombra pasó a mi lado, empujándome al suelo, y una pesada bota tropezó con mi pierna. Alrededor todo eran gritos, imprecaciones y jadeos, pero el polvillo en suspensión no permitía ver absolutamente nada. De repente la escalera se desprendió por completo, cun un rugido bestial, que hizo temblar el edificio. Un segundo mas tarde, el sonido de los cientos de toneladas de acero oxidado estrellándose en la plaza llegó a nuestros oídos, junto con el rugido de ira de los No Muertos. Consolándome, pensé que la estructura debía haber aplastado a varios cientos de esos malnacidos bajo su peso. Eso era como un vaso de agua en un océano, pero algo era algo.

Tosiendo, traté de incorporarme, mientras a mi alrededor se multiplicaban los gritos. Oí los rugidos de Tank impartiendo órdenes, y una voz que llamaba a gritos a un sanitario, pero por lo demás aquello era un guirigay de mil demonios.

Poco a poco Tank consiguió recuperar el control de la situación. Aquí y allá se fueron encendiendo diversas linternas y la habitación en la que nos hallábamos se llenó gradualmente de un brillo mortecino. Miré a mi alrededor. La primera imagen que me vino a la mente fue la de los bomberos del World Trade Center el 11-S. Todos y cada uno de nosotros estábamos cubiertos por una gruesa capa de polvo y ceniza y teníamos un aspecto fantasmagórico. La caída de la torre había provocado que el falso techo de yeso de aquel cuarto se derrumbase sobre nuestras cabezas. Además, y por algún extraño motivo, el suelo estaba cubierto por una capa de fina ceniza de casi un palmo de espesor, y al entrar tan precipitadamente la habíamos enviado a la cerrada atmósfera del cuarto. Por el marco de la puerta apenas podía distinguir el tenue rastro de luz de la tarde que empezaba a caer sobre Madrid, en medio de aquella enrarecida atmósfera.

Tank comenzó a gritar nuestros nombres en voz alta. Cada vez que pronunciaba uno, un breve “si” o un ahogado “presente” le respondía, entre una tormenta de tosidos y estornudos. Sin embargo, siete nombres no respondieron a la llamada. Sin duda, aquellos que estaban cerrando la retaguardia en las escaleras ahora yacían en el suelo de la plaza, deshechos entre los restos retorcidos de las escaleras, muertos o deseando estarlo.

Prit se arrastró hasta mi lado, con sus enormes bigotes absolutamente blancos y una expresión de ansiedad en el rostro.

-¿Estás bien?- preguntó.

-Creo que no me he roto nada- respondí, mientras me palpaba todo el cuerpo.

-Estás sangrando- me indicó lacónicamente el ucraniano, mientras me señalaba a la frente.

-¡Oh, mierda, no me jodas!- mascullé por lo bajo, tras tocarme la cara y retirarla cubierta de algo color rojo brillante.

No había advertido hasta entonces que unas gotas de sangre caliente me chorreaban desde la cabeza. Algún trozo de yeso me debía de haber alcanzado en medio de la confusión y una pequeña brecha sangraba aparatosamente desde mi cuero cabelludo.

-Yo también estoy bien, gracias- dijo Broto amargamente, en medio de una nube de estornudos- No hace falta que os preocupéis por mi-

-Lucía me va a matar-dijo Pritt, ignorando al catalán, mientras me colocaba un apósito de emergencia en la cabeza- Le pormetí que te devolvería intacto, y tu te dedicas a romperte la cabeza nada mas bajar del helicóptero. Eres un capullo-remató, dándome un puñetazo amistoso en el hombro.

A continuación se giró hacia Broto.

-¿De verdad estás bien? A ver, déjame verte- agarró al informático por un brazo y lo acercó hasta él. Tras inspeccionarlo a gusto, le pasó su cantimplora.

-Enjuagate las fosas nasales y bebe un trago, pero uno tan solo ¿Me has entendido? -le dijo con tono ominoso- No creo que encontremos muchas fuentes de agua en el interior de este edificio, así que será mejor que racionemos la que tenemos-

Broto no le hizo mucho caso, porque estaba tan asombrado como yo con lo que veían nuestros ojos en aquel momento.

-Pritt- musité- ¿Qué coño es todo esto?
 
 
 
mundocadaver
20 May 2008 @ 12:32 am
Las escaleras de caracol retemblaban bajo nuestros pies, a medida que íbamos subiendo hacia el tercer piso, en medio de crujidos nada tranquilizadores. Pequeños chorretones de oxido caían de las junturas, a medida que los miembros del equipo íbamos subiendo tramo tras tramo. Daba la sensación de que aquella escalera ya era poco utilizada antes incluso del Apocalipsis, posiblemente a causa de su mal estado. Todas las superficies, hasta donde alcanzaba la vista, estaban cubiertas de una espesa capa de ceniza y polvo, que se levantaba a nuestro paso en forma de nubes blancas que nos hacían estornudar y que le daba un aspecto irreal y un tanto siniestro a la atmósfera. Alguien, un par de puestos por detrás iba silbando entre dientes, nervioso. Era agobiante.

Finalmente llegamos a la tercera planta. Una puerta de emergencia, reforzada por una cadena de gruesos eslabones nos cortaba el paso en aquel punto. Me dejé caer, sin resuello, sobre uno de los últimos escalones, al igual que la mayoría del grupo. El aire extremadamente seco, el calor generado por la bola de napalm y el polvo que se arremolinaba a nuestro alrededor nos provocaba una sed terrorífica.
Con manos torpes desenrosqué la cantimplora y pegue un par de tragos largos. Resoplando, le pasé la cantimplora a Broto, que había desplomado sus buenos ciento y pico kilos de peso a mi lado, haciendo trepidar toda la estructura. El informático bebió durante un largo rato. Fascinado, era incapaz de apartar mi mirada de su nuez, que subía y bajaba mientras se trasegaba media cantimplora como quien bebe un chupito. Finalmente tomó aire y me tendió de nuevo el recipiente, con un largo eructo y un sentido “gracias”.

-¿Cómo vamos a abrir esa puñetera puerta?- Me preguntó, tras un rato de agradable silencio.

-No tengo ni idea, pero no me cabe la menor duda de que Tank tendrá algo pensado al respecto-Respondí, buscando inútilmente un cigarrillo dentro de mi bolsa. Recordé de repente que mi último paquete había quedado apoyado en uno de los asientos del Super Puma que nos había llevado hasta allí.

-¿No te parece raro lo del helicóptero?- Musitó de repente Prit, a mi lado. Me sobresalté, sorprendido. No lo había oído llegar, silencioso como un gato sobre sus zapatillas deportivas. El ucraniano llevaba un buen rato callado y pensativo. Conocía suficientemente bien a Pritchenko como para saber que algo le rondaba la mente.

-¿A que te refieres?- pregunté, bajando la voz.

-A que aterrizar en medio de esa plaza de ahí abajo y dejar el aparato abandonado entre esa masa de fiambres es bastante estúpido- replicó Víktor, mientras observaba aparentemente distraído como un par de legionarios colocaban una delgada tira de plástico explosivo en los goznes de la puerta- Lo lógico hubiese sido aterrizar el tiempo justo para que el equipo desembarcase y a continuación elevar vuelo, y permanecer dando vueltas por la zona hasta que llegase el momento de recogernos de nuevo. Pero dejar el aparato ahí abandonado, en medio de esa plaza es…es…. No tiene sentido, eso es todo-concluyó Prit con un movimiento de cabeza.

El ucraniano tenía razón. Docenas de No Muertos continuaban afluyendo a la plaza, llamados por el ruido de los disparos. Muchos parecían desorientados por el calor que desprendían los cuerpos carbonizados del suelo, pero la mayoría avanzaban lenta y silenciosamente, como siempre, hacía el pie de la escalera, atraídos por nuestra presencia. Algo más de un centenar de ellos rodeaban el aparato, e incluso uno o dos se las habían ingeniado para acceder a su interior, o al menos eso me parecía desde la distancia. Realmente, desde allí no lo podía distinguir demasiado bien a causa del humo y el polvo.

-¿Podremos volver al helicóptero, verdad?- preguntó Broto, que había escuchado nuestra conversación con expresión ansiosa.

-Lo dudo mucho-repliqué-Pero espero que Tank tengo pensado algún plan alternativo, porque si no…-Mi frase quedó colgando en el aire durante un par de segundos, antes de ser interrumpido por el movimiento apresurado al levantarse de los que estaban sentados delante de nosotros.

-¡Atrás!¡Todo el mundo atrás!- Uno de los legionarios había desenrollado un cable desde la sustancia plástica de la puerta hasta un punto situado un par de escalones más abajo y en aquel momento lo conectaba a una caja metálica del tamaño de un paquete de cigarrillos con un botón en su parte superior.

-¡Mierda!, Esto va a hacer mucho ruido. Vámonos de aquí, colega- masculló por lo bajo Prit mientras ayudaba a Broto a levantarse. El catalán había enredado su mochila entre dos barrotes de la escalera y parecía un enorme caracol atascado, tratando inútilmente de liberarse. Finalmente lo levantamos entre ambos y abandonamos aquel descansillo.

Nos colocamos detrás del legionario del explosivo. Tras cerciorarse de que no quedaba nadie en el piso superior, el artificiero levantó el seguro del botón. Abrí un poco la boca, anticipándome a la explosión, tal y como me habían enseñado en el curso acelerado en las islas, para no dañarme los tímpanos.

Justo en ese instante sonaron un par de ráfagas de ametralladora en la parte baja de las escaleras, junto con unos gritos excitados. Los No Muertos habían comenzado a subir y los de la parte trasera de la columna les estaban dando de lo lindo. Su posición era ventajosa, pero con tan poco munición como teníamos no podrían mantenerlos a raya mucho tiempo.

Algo por el estilo debió pensar el artificiero. Con un movimiento de muñeca apretó el detonador. Una explosión sorda, apagada, poco más que un petardazo, y una nube de humo de olor químico nos llegó desde la planta superior. Un trozo de cemento de considerables dimensiones salió disparado por encima de la barandilla, para caer sobre la masa de No Muertos de la plaza, pero eso fue todo, al menos por lo que podíamos ver desde allí.

-¡Hay que subir!-Oí rugir a Tank desde el centro de la columna- Los de adelante ¡Moved el culo, cojones!-

Prit y yo nos miramos. Como habíamos sido los últimos en bajar éramos los primeros de la fila, junto con el artificiero y el sudoroso informático. El resto se había olido la tostada y nos habían “cedido” amablemente la vanguardia, entretenidos como estábamos levantando a Broto.Menuda faena.

-Estamos jodidos ¿verdad, colega?-pregunté, desolado, mientras me colocaba inconscientemente la parte superior del neopreno.

-Quien sabe- contestó el ucraniano con una sonrisa tensa en la cara, mientras revisaba por enésima vez el cargador de su HK- Quien sabe…pero por si acaso, pégate a mi culo ¿de acuerdo?-

Y con paso decidido subió el último tramo de escaleras, listo para entrar en el interior del edificio.
 
 
 
mundocadaver
03 April 2008 @ 09:54 pm
Hola a todos:

Dos días. Eso es lo que me queda para perder definitivamente mi soltería. Y tan solo dos días para que todo este torbellino de preparativos finalice de una vez. Cuando me metí en esto no sabía que casarse suponddría semejante marejada de arreglos y pequeños detalles. Que si el banquete, las flores, los músicos del banquete (y los músicos de cuerda para la iglesia, ah, y una soprano, que mi santa ama la ópera!!!), las invitaciones, los trajes, las habitaciones de los invitados,los vinos a servir, la fiesta de despues de la fiesta, las..... ¡Rediós!! ¡Seguro que el Desembarco de Normandía necesitó de menos gente, tiempo y preparativos!!.

Pero en fin, parece que finalmente ya llega el día y todo está perfecto. Es jueves por la tarde cuando escribo esto, y lo hago en uno de los primeros ratos libres que he tenido en semanas. Tanto mi trabajo como Apocalipsis Z se han resentido duramente de mi ausencia durante estas fechas, pero , que demonios, solo voy a montar semejante historia una vez en la vida!!!!.

Este sábado, a las seis de la tarde me estaré casando. Y el próximo martes a eso de las 10 de la mañana,hora española, me estaré subiendo a un avión, rumbo a un archipielago del Pacífico, un lugar donde no existe cobertura de teléfono móvil (Hurra!!!!!!) pero si unos hoteles maravillosos y un mar paradisíaco para que mi santa y yo buceemos hasta hartarnos, y cuando nos cansemos veamos como el oceano devora el sol, con un gin tonic en la mano y un collar de flores en el cuello......


Saludos a todos


M.

PD: Si nada se tuerce, ya os colgaré alguna foto de la boda el lunes.


P.D 2: No espereis actualizaciones hasta el día 23 de abril..... Se que es mucho tiempo, pero es que no creo que encuentre muchas lineas ADSL allí a donde voy....

PD 3: Para matar el rato, os dejo la entrevista que acaban de colgar en la página de Dolmen.

Entrevista en Dolmen Editorial
Hoy: Manel Loureiro, autor de Apocalipsis Z
Hoy tenemos con nosotros a Manel Loureiro, autor del libro “Apocalipsis Z”, cuya primera edición desapareció fulgurantemente de las librerías en apenas un par de semanas, hablándonos un poco de su libro, su experiencia como escritor y el género de los No Muertos.

Dolmen: Comencemos por el principio, ¿cómo surge la idea de escribir una historia de zombies?

Manel Loureiro: En primer lugar, porque tenía ganas de escribir, muchas ganas. Soy abogado, como sabes, y me apetecía horrores escribir algo que no tuviese que ver con demandas, recursos o querellas, así que sólo quedaba escoger el tema, y los No Muertos surgieron rápidamente como la primera opción.

Recordaba perfectamente todas las películas de Romero que me había tragado de pequeño y la sensación tan fascinante que me habían provocado entonces, una extraña mezcla de horror y atracción, así que traté de plasmar esa sensación desde la óptica de un adulto… y creo que lo he conseguido.

Dolmen: ¿Cómo se te ocurre la idea de publicar inicialmente la historia en Internet?

ML: ¿Por qué no? La otra alternativa era escribir la obra completa y guardarla en un cajón, de forma que no viese nunca la luz. No tenía pensado en un principio que “Apocalipsis Z” fuese a llegar tan lejos, así que ni se me había pasado por la cabeza presentarla a ninguna editorial. Al principio era tan sólo un pasatiempo particular, una manera de disfrutar escribiendo. Lo colgué en Internet para que, si alguien se animaba a leerlo, me dejase una opinión acerca de que le parecía (es decir, si estaba bien, mal o, directamente, infumable). Sin embargo, para mi sorpresa, lleva ya más de 700.000 lectores, y subiendo…

Dolmen: Hay bastante literatura y películas relacionadas con los zombies, ¿qué crees que aporta tu libro como novedad?

ML: Supongo que la ubicación de la historia, que no es en EE.UU, como el 99% de las historias de No Muertos, sino en un entorno más reconocible, como España, y el hecho de que el protagonista es “real” en el sentido de que no es un superhombre.

Piensa que en la mayor parte de historias de No Muertos, el prota es un tipo que sabe artes marciales, pilota cualquier tipo de vehículo, está armado hasta los dientes, es duro, cínico, se lleva a la mejor chica, siempre tiene una respuesta ingeniosa en la punta de la lengua y es capaz de salir de un vehículo en llamas con un simple rasguño en la frente y la camiseta rota mientras sonríe desganadamente. Eso no es real.

Una persona real duda, tiene miedo, no sabe cómo hacer las cosas o las hace mal, y sobre todo, se equivoca. Eso SÍ es real. Quería hacer una historia lo más real posible, en la que el único elemento “irreal” fuese el hecho de que un día, de repente, los No Muertos comienzan a caminar…puede que ahí esté la clave del asunto.

Dolmen: ¿Te gusta el género de los zombies?

ML: Por supuesto, de lo contrario no me hubiese embarcado en “Apocalipsis Z”. Sin embargo, no es el único género que me gusta, ni mucho menos. De hecho, en próximos libros pretendo caminar por otras sendas muy distintas…

Dolmen: ¿Qué opinas de las películas de Romero y de la saga, por ejemplo, de “28 días después”?

ML: Los No Muertos son los proletarios del mundo del terror. Los vampiros son aristocráticos, decadentes, refinados, elegantes y guapos. Los hombres lobo, son salvajes, fuertes, individuales e impredecibles, pero los No muertos son la masa, el anonimato. En ese sentido no tiene nada de “glamouroso” ser un No Muerto. Eres uno más, eres lento, torpe, hueles a podrido y además…. ¡¡¡Ya estás medio muerto!!! En este sentido, el merito de Romero ha sido convertir algo en principio tan poco atractivo un autentico icono de la cultura popular de este siglo, marcando el camino para el resto. Con respecto a sagas posteriores, como “28 días después”, creo que marcan el camino por donde va a discurrir el género en el futuro.

Dolmen: ¿Dónde crees que está la base del éxito tan arrollador que ha tenido tu libro?

ML: En el boca a boca, sin duda alguna. En el fantástico grupo de lectores de Internet, y sobre todo en la gente de los foros de apocalipsiszombie.com, los mejores agentes editoriales que se puedan imaginar. Lo he dicho y lo repetiré un millón de veces, “Apocalipsis Z” es tan mío como suyo, ya que han sido ellos los que han hecho que cientos de miles de personas se “infectaran” con esta historia, y que a su vez estos atrajesen a mas lectores.

Dolmen: ¿Cómo resumirías tu libro?

ML: La historia de un tipo normal, atrapado sin querer en una situación extraordinaria y aterradora, que trata de sobrevivir y encontrar un lugar donde poder dormir sin tener que mantener un ojo abierto permanentemente.

Dolmen: Siguiendo el éxito en Internet, la primera edición del libro se agota en apenas dos semanas, ¿qué significa este éxito para ti?

ML: Bufff, es abrumador. Si la sensación de tener un ejemplar de tu libro entre las manos es ya fantástica, imagínate la de saber que miles de personas han pensado lo mismo que tu y se han comprado su volumen de “Apocalipsis Z” ¡Es indescriptible! Y quién sabe si puede ser el inicio de una carrera literaria… El tiempo lo dirá.

Dolmen: ¿Para cuándo la continuación en papel?

ML: Espero que pronto, muy pronto. En estos momentos estoy en pleno desarrollo de “Los Días Oscuros”, la segunda parte de “Apocalipsis Z”, en donde se dan respuestas a muchas preguntas pendientes y se cierra, al menos de momento, la historia de algunos protagonistas (los que sobrevivan, al menos). Confío que antes del verano de 2008 pueda estar definitivamente listo y en vuestras manos.
 
 
 
mundocadaver
06 March 2008 @ 12:25 pm
"Como decíamos ayer....." Con esta famosa frase Fray Luis de León retomó sus clases tras haber pasado varios años encarcelado. Atreviendome a parafrasearlo se la tomo prestada para explicar mi ausencia del último mes.

Varios han sido los motivos. En primer lugar, el de siempre, el trabajo. Las cosas han cambiado mucho (para bien) desde que empecé a escribir, a finales de 2005, y ahora tengo mucho mas trabajo del que puedo manejar. Como comprendereis, eso me consume un montón de horas, y no puedo renunciar a él.

Además, he estado dedicando un montón de tiempo basicamente a la promoción de Apocalipsis Z (promoción, dicho sea de paso, organizada por mi propia cuenta, pues la actuación de Dolmen ha sido absolutamente lamentable en este aspecto.... ni presentación, ni notas de prensa, ni nada de nada.... en fin) aunque finalmente los resultados han sido espectaculares: Primera Edición agotada en dos semanas, y la segunda a punto de ser distribuida esta semana.Es mucho mas de lo que podía esperar y por lo que nunca os daré a todos suficientemente las gracias.

Por otra parte, he estado sin conexión a internet en casa durante unos cuantos días, ya que mi santa y yo nos hemos metido de lleno en reformas. Lo que no sabía era que sin querer iba a caer de lleno dentro de un capítulo de "Manolo y Benito" (para los que no lo sepan, una popular serie de hace unos años sobre una pareja de obreros especialmente torpes y chapuzas). No tengo suficientes palabras para describir a los personajes que han estado pululando estos días por mi casa (eso daría para un libro entero), pero aún tengo escalofríos al recordarlos.....

"Pero - algunos os preguntareis - Si estás tan liado ¿porque diablos te metes a hacer reformas en casa, Manel? ¿Es que acaso no te llega?" Pues vereis, el motivo de las reformas domésticas no es otro que ME CASO el próximo 5 de abril.Si, chicas y chicos, he decidido poner fin a mi vida de playboy decadente y calavera y sentar cabeza de una vez por todas :-DDD (Ahora en serio,estoy entusiasmado)

En definitiva, que entre los preparativos de boda, la promo del libro, el trabajo omnipresente y los chapuzas en casa este último mes ha sido totalmente caótico para mi. Confío en que lo entendais y me disculpeis por el parón en la historia, pero a no ser que alguien invente los días de 36 horas, no me llega el tiempo para nada.

Prometo colgar otra entrada antes del domingo (Y larga, además) pero quiero que sepais que estos días están siendo especialmente intensos para mi. Disfruto enormememente escribiendo y estando con vosotros, pero ahora mismo lo último que puedo prometer es regularidad en los post.

De todas formas, AZ sigue....

Un saludo


M.
 
 
 
mundocadaver
22 January 2008 @ 07:35 pm
Durante un interminable segundo me quedé congelado , contemplando la Gock como un espantapajaros, incapaz de comprender lo que estaba sucediendo. Sin embargo, no hubo tiempo para mucho mas. El No Muerto se abalanzó sobre Viktor que, atareado, trataba de cambiar el cargador de su HK. Con un rugido gutural el semicarbonizado No Muerto agarró al pequeño ucraniano por el hombro y se precipitó sobre él con intenciones asesinas.

Fue tan solo la casualidad lo que salvó a Pritchenko de una muerte segura. En un acto reflejo levantó el fusil, y empleándolo como si fuese una estaca, clavó violentamente la boca del cañón en el pecho del No Muerto, impulsando a ambos de espaldas. El No Muerto se vio detenido de golpe, seguramente con alguna costilla rota a causa del topetazo, pero Prit, cogido a contrapié trastabilló y cayó de espaldas en el suelo de la plaza, totalmente indefenso.

Aquella era la única oportunidad que el No Muerto necesitaba. Dejándose caer de rodillas, se desplomó sobre el cuerpo de mi amigo, que pugnaba por desasirse de aquel abrazo mortal. Como a cámara lenta, podía ver como los dientes del Podrido, (perfectamente visibles porque los labios habían quedado reducidos a una estrecha y terrorífica mueca a causa del fuego) chasqueaban como una trampa para osos a pocos centímetros del rostro del eslavo, pálido de terror.

-¡Sácamelo de encima! ¡Dabai,Dabai!- gritaba Viktor, fuera de si.

Cogiendo carrerilla, le propiné una violenta patada en un costado al No Muerto, descargando todo mi peso en el pie. Aquel patadón habría bastado para dejar sin resuello y medio muerto a una persona normal, pero desgraciadamente los seres que teníamos enfrente estaban hechos de otra pasta. El No Muerto, desequilibrado por mi chut soltó por unos segundos a Viktor, instante que aprovechó el ucraniano para escabullirse reptando. En aquel instante toda la atención del engendro estaba centrada en mi. Di un par de paso atrás, ampliando la distancia, mientras el No Muerto se levantaba trabajosamente. Viktor se colocó silenciosamente a su espalda, con su gigantesco cuchillo de caza desenvainado, listo para rebanarle el pescuezo.

Antes de que el eslavo pudiese hacer ni un solo gesto, un volcán en miniatura se abrió en una de las sienes del No Muerto, salpicando restos de materia orgánica por todas partes. El cuerpo se desplomó como un fardo, y Viktor y yo nos quedamos por unos instantes frente a frente, estupefactos, y tremendamente aliviados por seguir con vida.

-¿A que coño jugáis?- La voz de Pauli nos sobresaltó y por un breve momento me pareció el sonido mas delicioso sobre la faz de la tierra.

La pequeña catalana se encontraba con una rodilla apoyada en tierra y del cañón de su HK aún salía un hilillo de humo azulado. Había sido ella quien providencialmente había disparado al No Muerto, y en ese instante nos observaba con una expresión de sarcasmo en sus ojos.

-Veo que a vosotros dos os va el cuerpo a cuerpo….- Había rechifla en su voz- Pero deberíais saber que eso de revolcarse con engendros es de muy mal gusto en estos tiempos- Se levantó, trabajosamente mientras se sacudía el polvo de sus rodillas- Y además podríais pillar algo malo, pero en fin, vosotros mismos…-

-Esa maldita escopeta se ha encasquillado-protesté indignado, mientas señalaba el HK de Prit- Y mi pistola no ha funcionado mucho mejor, que digamos- Sacudí la Glock delante de sus narices- ¡Así que no me vengas con historias!-

-No es una "escopeta", es un fusil- Me corrigió Marcelo, mientras se frotaba el hombro derecho, dolorido por las continuas ráfagas de la MG3 – Y además ¿Cómo hicieron para encasquillar dos armas a la vez? ¡No había visto semejante cosa en mi vida!-

Por toda respuesta le tendí mi Glock, con cara de pocos amigos. El porteño sacó el cargador y lo examinó detenidamente. Al poco, levantó la cara, con un gesto de incredulidad en su rostro.

-¿Vos le sacaste la primera bala, pelotudo?-

-Eeehh…Si- Respondí, sintiendo de repente como la sangre se me agolpaba en el rostro. Joder.

Pese al rápido periodo de instrucción en Canarias, no había sido capaz de vencer el temor a que la pistola se me disparase accidentalmente mientras la desenfundaba, así que había optado por sacar la primera bala del peine del cargador, de forma que en la recámara no hubiese ningún proyectil.

Pese a que sabía perfectamente que tenía que amartillar el arma antes de disparar, en la confusión de aquel momento, me había olvidado por completo.Si la Glock no había disparado había sido unicamente por mi propia negligencia. Sentí tanta vergüenza que por un segundo deseeé que me hubiese matado aquel No Muerto churruscado que yacía a mis pies.

-¿Pero que clase de gente han mandado con nosotros?- comentó en voz alta uno de los legionarios mas jóvenes, escupiendo en el suelo con desdén- ¡Aficionados!-

-Ten cuidado con lo que me llamas, niñato- Prit se encaró ante el legionario, con un peligroso brillo homicida titilando en sus ojos azules- Cuando tu aún andabas con pañales yo ya degollaba muyahidines en Afganistán- La voz del ucraniano era gélida y controlada. De repente me di cuenta que sería capaz de destripar allí mismo a aquel legionario bocazas si le daba la mas mínima excusa. Prit me señaló con su mano- Este tipo ha pasado mas cosas de las que tu te puedes imaginar y ha salido de situaciones en las que te hubieses cagado de miedo, así que cierra la boca ¿estamos?-

El legionario echó un vistazo a un lado, buscando apoyo, pero el resto de su equipo estaba lejos, ajeno a nuestra discusión. Tragó saliva ruidosamente y levantó las manos, conciliador.

-¡Tranquilo, tio!- dijo- ¡Solo espero que sepáis cuidar de vuestro culo, porque yo no pienso mover un dedo por vosotros ¿vale?- Y dándose la vuelta se dirigió de nuevo hacia la puerta del almacén donde íbamos a entrar, con el rabo entre las piernas.

-¿Qué le ha pasado a tu HK, Prit?- Preguntó Pauli, sin prestar atención a lo que acababa de pasar -¿Se ha encasquillado este trasto?-

Por toda respuesta el ucraniano sacó su cargador y tiró del percutor del HK, haciendo que un brillante proyectil saliese volando. La bala cayó al suelo con un tintineo y Viktor la recogió rápidamente, pasándosela a Pauli.

-¡Oh, mierda!¡Es de la serie 48!- Exclamó la catalana, con cara preocupada, pasándole el proyectil a Marcelo. El argentino examinó la vaina y torció el gesto.

-Está mal calibrado…¡Coño!-

-¿Qué sucede, Marcelo?- Pregunté, inquieto. Era evidente que algo no iba bien, pero no sabía de que se trataba.

- Desde que todo se fue al infierno hemos consumido cantidades ingentes de munición enfrentándonos a los No Muertos- me explicó Pauli, mientras revisaba su cargador aprensivamente- Cada incursión en la Península supone el gasto de cientos de cartuchos irreemplazables. Hace seis meses no nos quedó más remedio que empezar a fabricar nuestros propios proyectiles, ya que los polvorines habían alcanzado un nivel crítico. El problema fue que no había en Canarias la maquinaria necesaria para fabricar las vainas con el grado de precisión necesario, así que hubo que construirla desde cero.-

-Pero eso es bueno ¿no?-

-No tanto- respondió Pauli, con gesto cansado- No todo el material producido supera los estándares de calidad, y de vez en cuando se cuela una partida defectuosa de munición. Perdimos un par de grupos de exploración hasta que descubrimos lo que estaba pasando. Se suponía que nuestra munición había sido testada varias veces antes de ser embarcada en el avión, pero por lo visto no ha sido así-

- ¿Un error?- preguntó David Broto, inocentemente. El informático había superado bastante bien su primer contacto con los No muertos, y se le veía bastante entero, dadas las circunstancias.

-O un sabotaje…-Apuntó lúgubremente Pauli, mientras revisaba otro de sus cargadores-¡Este también es defectuoso!¡ Me cago en su puta madre!-

-¿Los Froilos?- inquirió Broto.

-Los putos Froilos, puede ser …..Quién sabe?- Marcelo se estiró como un gato, se levantó y empezó a caminar hacia su MG3- Lo único que se es que a Tank no le va a gustar nada todo esto-

¿Sabotaje? ¿Los “Froilos”? La cabeza me daba vueltas…¿De que coño iba todo aquello? Antes de que me diese tiempo a formular cualquier pregunta, Tank cayó como un obús en medio de nuestro grupo, ladrando órdenes.

-¿Qué coño haceis aquí parados? ¡Corred, joder, corred!- Agarró a uno de los legionarios por la tira de su mochila y lo arrastró en dirección al edificio- ¡Tenemos poco tiempo!
Tropezando con la mochila me incorporé y comencé a seguir al resto del grupo, en dirección a la oxidada escalera de emergencia del almacén que se encontraba a pocos metros.

Con un escalofrío comprendí que si la mayor parte de nuestra munición era defectuosa tendríamos un problema, y muy gordo, además.

Subitamente tuve el presentimiento de que muy pocos de aquel grupo veríamos la luz del siguiente día.



 
 
 
mundocadaver
30 December 2007 @ 10:02 pm
El Superpuma se posó en la plaza con una sacudida, en medio de remolinos de humo aventados por las aspas. Nada mas tocar tierra con sus ruedas, un crujido escalofriante se oyó perfectamente dentro de la cabina.
Por un segundo, la sangre se escapó de mi rostro. “La hemos jodido, algo se ha roto” fue mi primer pensamiento, y supongo que el de mas de uno de los presentes. Todos éramos conscientes que una avería en el pájaro supondría nuestra condena mas absoluta. Si algo nos había quedado claro por el camino era que el viaje por tierra, fuese cual fuese el medio de transporte, quedaba descartado.

-¡Prit! ¿Qué hostia ha sido eso? ¡Viktor!- grité por el interfono, sin poder controlar el tono de temor en mi voz.

-No te preocupes tanto, valiente- Respondió el ucraniano con guasa, mientras sus manos se movían rápidamente por los controles del aparato, bajando las revoluciones del motor- Ese ruido no lo hemos hecho nosotros. Han sido ellos.

-¿Ellos?- repliqué, confundido.

-Los que hemos pillado debajo de nosotros al aterrizar - El ucraniano soltó con agilidad su arnés de seguridad y se giró hacia la parte trasera de la cabina, para coger su fusil de asalto- Pero no creo que les importe. Ya estaban carbonizados cuando los hemos aplastado.

Algunos de los miembros del equipo ya habían abierto la puerta lateral del aparato y estaban a punto de saltar al exterior. Miré hacia el portón, dubitativo. De repente sentía frío, mucho frío, aunque el sudor me resbalaba por la espalda.
Traté de tragar saliva, pero mi garganta estaba seca como un desierto. Eché la mano a un bolsillo, para sacar un Chester. Horrorizado, comprobé que me temblaba tanto el pulso que no era capaz ni siquiera de abrir el botón de la solapa. La angustia empezó a consumirme, mientras sentía como una mano invisible me oprimía el corazón. En aquel estado no sería capaz de dar ni siquiera dos pasos en el exterior antes de cagarla. Tuve una revelación. Iba a morir allí. La vista se me nublaba, me mareaba, Oh, Dios mio…..

-¡Eh! Tranquilo- La familiar y alentadora voz de Viktor Pritchenko en mi oído me devolvió a la realidad. El ucraniano había apoyado una mano en mi hombro y me miraba fijamente, a pocos centímetros de distancia de mi cara. Con parsimonia sacó el paquete de cigarrillos de mi bolsillo, encendió uno y me lo puso en los labios.

-Prit, no puedo salir ahí fuera- mi voz sonaba como un graznido- Me matarán, me cogerán en menos que canta un gallo. Oh, joder, no se que diablos hacemos aquí…

-Lo vas a hacer bien- El pequeño eslavo me ayudó a levantarme, mientras que con la otra mano se colocaba el fusil en el hombro- Lo has hecho estupendamente antes y lo harás estupendamente bien ahora, así que no te preocupes. Hemos estado en sitios peores, tu y yo solos, y hemos conseguido salir adelante ¿No es cierto?

Asentí, dubitativo. Ya habían salido casi todos del aparato y se oían gritos excitados en el exterior. Tank nos llamaba a voces mientras el resto del equipo se repartía en sus posiciones.

- ¿Te acuerdas de la tiendita de Vigo, donde los pakistaníes?- Una sonrisa afloró en la cara de Viktor- Allí si que estábamos metidos en la mierda mas absoluta, solos, sin vehículos, sin armas y rodeados de esas bestias, metidos en aquel jodido armario…. Creo que si salimos de aquello, esto está…¿Cómo se dice?..Chupado ¡Eso es!

Asentí, con una sonrisa temblorosa en mi cara a mi pesar. Lo cierto es que mirándolo bien, Pritchenko tenía razón. Cuando nos habían catalogado como “veteranos” me había extrañado, pero seguramente habría poca gente que hubiese estado tanto tiempo entre los No Muertos como nosotros y que aún estuviese en condiciones de contarlo.
De todas formas suspiré, desalentado. Si éramos de lo mejor que podía ofrecer la especie humana para su salvación, entonces el panorama estaba mas jodido de lo que pensaba en un principio.

En fin. Le di una profunda calada al cigarrillo, mientras observaba como el argentino colocaba la MG3 sobre su trípode con el gesto experto y cansado de quien ya lo ha hecho un millón de veces. De acuerdo, pensé, puede que estemos de nuevo en medio de esta mierda, pero al menos esta vez tenemos un plan, y estamos rodeados de gente que parece bastante competente en lo que hace. Y además, Viktor y yo nos tenemos el uno al otro, que no es poco. Y puede que los chicos del napalm decidan darse otra pasadita por aquí, antes de salir. Quizás tengamos alguna posibilidad de salir con el pellejo intacto. Quien sabe.

-¿Listo?- preguntó el ucraniano, mientras amartillaba ruidosamente su HK.

-Listo, colega- respondí, desenfundando mi Glock con cautela- No pierdas de vista mi culo ¿vale?.

-Descuida. Lucía me mataría si te pasase algo y no tengo ganas de cargar con tu gato- replicó con una sonrisa- En marcha.

Saltamos a la superficie de la plaza, o a lo que yo pensaba que era la superficie de la plaza. Nada mas apoyar los pies fuera del helicóptero una de mis piernas pareció hundirse en un agujero salido de la nada. Una vaharada putrefacta asaltó mi nariz, mientras Pauli me observaba entre preocupada y divertida.

-Ten cuidado- me indicó con un gesto travieso- ¡Le acabas de plantar un pie en los putos pulmones a ese hijo de puta!.

Comprobé con horror, que lo que había tomado por una superficie chamuscada de la plaza era en realidad un tapete de cuerpos carbonizados y humeantes. Al saltar del aparato mi pierna derecha había atravesado el torso semiconsumido de un cadáver, y tras hacer trizas sus costillas chamuscadas, mi pie reposaba sobra algo que posiblemente fuesen los restos de su columna. Asqueado, di un paso atrás, para liberar mi bota, lo cual casi me hizo caer al perder el equilibrio.

El brazo de acero de Tank me sujeto con fuerza por un costado, evitando que cayese entre los restos carbonizados.

-Vaya con su equipo- me dijo secamente, mientras me clavaba sus ojos de tiburón- Y proteja al informático. Sin él, todo esto es inútil.

Me desasí, preguntándome que demonios era lo que sabía aquel tal Broto para ser tan importante. Con un encogimiento de hombros me acerqué a Prit, sorteando los cuerpos chamuscados del suelo.

-Nosotros vamos con esos- Me indicó el eslavo, señalando hacia Pauli y Marcelo- Por lo visto tenemos que cuidar del chicarrón del norte con cara de susto.

- ¿Sabes por que?-

-No tengo ni idea- me respondió Viktor, con un suspiro- Pero supongo que en pocos minutos…¡Cuidado!.

El ucraniano pegó un bote hacia un lado, mientras me apartaba de su línea de tiro. Aturdido, me giré, justo a tiempo para ver como a mis espaldas, a menos de tres metros, dos No Muertos horriblemente chamuscados se acercaban hacia nosotros. Era imposible distinguir su edad o sexo, pues estaban abrasados, pero sus movimientos eran tremendamente ágiles, para estar en aquel estado.
Viktor levantó su HK y abrió fuego contra el que estaba a la derecha. El tableteo de su fusil se fundió casi en el mismo segundo con las ráfagas de otras armas. Nuestra presencia allí estaba atrayendo la atención de todos los no Muertos que aún permanecían en pie en la plaza. El napalm había acabado con la mayoría, pero aún quedaban unas buenas tres o cuatro docenas de engendros que poco a poco se iban acercando, cerrando un círculo de muerte en torno al helicóptero. El rugido de los HK se mezclaba con el ladrido seco de las Glock, todo ello punteado de fondo por los hipidos cadenciosos de la MG3, que el argentino disparaba en ráfagas cortas y espaciadas.

Nuestros dos No Muertos estaban terriblemente cerca, y tan solo Viktor y yo les hacíamos frente. El resto del equipo estaba igual de apurado que nosotros, disparando en otras direcciones, y nadie prestaba atención mas que a su sector mas inmediato. El estruendo era ensordecedor, y eso cada vez atraía a mas y mas No Muertos, a medida que iban cayendo los primeros.

La primera ráfaga de Pritchenko abrió un rosario de agujeros en el pecho del No Muerto. Por un momento este se tambaleó hacia atrás, sacudido por los impactos, pero continuó avanzando, amenazadoramente. Rectificando el tiro, el ucraniano apuntó cuidadosamente a su cabeza, y con otra corta ráfaga la trasformó en una pulpa viscosa que salpicó en todas direcciones. El No Muerto se desplomó como un fardo, pero Prit ya no le prestaba atención. Parsimoniosamente apuntó hacia el otro, y tras inspirar profundamente, apretó el gatillo.

Un “clank” metalico nada prometedor surgió de su arma. Por un instante nos quedamos congelados, mientras el No Muerto se acercaba, imparable.

-¡Se ha encasquillado!- gritó el ucraniano-¡Joder, se ha encasquillado! ¡Dispara a ese hijoputa!.

Como en un sueño, levante la Glock de manera inconsciente. Vi como mi dedo pulgar liberaba el seguro, tal y como me había enseñado el instructor en Tenerife, durante dos largas semanas. Por un instante toda mi atención se concentró en el ser que avanzaba hacia nosotros. Poco a poco el sonido de los disparos que nos rodeaba fue desapareciendo para mi, así como el resto del mundo. Solo existíamos en el universo, aquel monstruo carbonizado, la mira de la pesada Glock, y yo.

Me oí respirar. Sentí como mi índice presionaba lentamente el gatillo.

Disparé.

Y por toda respuesta, un horrible “clank” metálico salió del percutor.
 
 
 
mundocadaver
29 December 2007 @ 08:53 pm
Mañana hará dos años que me armé de valor y me atreví a colgar en internet las primeras lineas de lo que poco a poco se convertiría en AZ.Supongo que si en aquel momento se me hubiese pasado por la cabeza todo lo que vendría como consecuencia de aquel gesto, me hubiese temblado un poco el pulso.....

A lo largo de estos dos años, sin prisa, pero sin pausa, ha ido creciendo esta pagina que en lo esencial, mantiene el mismo aspecto que el primer día, y sigue ofreciendo lo mismo: Un sitio para leer una historia, un lugar para conocer a gente, un trampolín para que cualquiera se anime a escribir algo para los demás.

En estos dos años han pasado tantas cosas que es imposible resumirlo todo en pocas lineas. De los cinco o diez lectores del principio a la comunidad de cientos de miles de personas hispanohablantes que se han pasado por aquí en algún momento u otro.De las primeras y titubeantes "Historias Paralelas" a los relatos de gran calidad que ahora circulan por la red. Del primer y horroroso foro que en mi inconsciencia traté de articular, a la maravilla que DaveTs y Skass se han sacado de la manga y que tiene casi dos mil usuarios en la actualidad. En definitiva, la lista es infinita.....

Evidentemente, estoy satisfecho. Mentiría si dijese lo contrario.AZ me ha permitido conocer a un montón de gente de todo el mundo, hacer varios amigos,disfrutar de una experiencia fabulosa.... y publicar mi primer libro.

Soy consciente, y así lo he dicho en mas de una ocasión, que si este libro existe hoy es gracias a todos los lectores de AZ, que con su presencia, sus mensajes y su "boca a boca" consiguieron que diese el salto fuera de la pantalla del PC. A todos vosotros, una vez mas, GRACIAS. Cada vez que veáis un volumen de Apocalipsis Z por ahí, pensad que en parte también es obra vuestra, porque sin vuestra presencia aquí, jamas hubiese sido realidad. En este sentido yo os considero a todos un poco "coautores" de Apocalipsis Z.

Por lo que a mi respecta, se que no actualizo tan rápido como seguramente la mayoría desearía,y que en ocasiones me paso semanas sin dar señales de vida, pero no puedo hacer mucho mas. Tengo una familia, un trabajo, y como todos vosotros, una vida fuera de AZ, a la que le debo mi tiempo y mi interés, por lo que tengo que repartirme. De todas formas, echando cuentas sale a una media de una entrada semanal, lo cual no está tan mal ¿no? (Por cierto, mañana domingo 30, una nueva entrada).

Hace dos años, coincidiendo con mi cumpleaños, inicié en este mismo lugar la historia de un abogado solitario en un mundo que estaba a punto de derrumbarse. Hoy puedo decir que aquella fue una de las decisiones mas acertadas que he tomado.

Este blog cumple mañana dos años. Confío y espero que cumpla muchos mas en vuestra compañía, y que podamos seguir disfrutando de las andanzas del abogado, o de la historia que la sustituya en el futuro, por mucho tiempo.

Un saludo afectuoso a todos

M.
 
 
 
mundocadaver
19 December 2007 @ 02:08 am
-¿Cómo coño vamos a aterrizar ahí?- Preguntó Broto, visiblemente nervioso-¡ Nos harán picadillo antes incluso de que podamos salir del helicóptero!

-Tranquilo, che- Respondió Marcelo, curiosamente tranquilo- Todo está previsto, no vos preocupés- E impasible, se encendió un cigarrillo mientras miraba con ojo clínico a la muchedumbre de debajo.

Lo cierto es que me hubiese gustado estar tan tranquilo como el argentino, pero sin embargo, en mi fuero interno estaba convencido de que era el informático quien tenía razón. Mientras Viktor trazaba vuelta tras vuelta sobre la explanada situada a los pies de la torre del Hospital de La Paz, la situación no dejaba de empeorar. Justo debajo de nosotros se arremolinaba una multitud que debía rondar los cinco o seis mil No Muertos, y cada minuto que pasaba mas y mas monstruos confluían en la explanada, provenientes de todas las calles adyacentes.
La puerta del Hospital parecía la salida de un estadio al acabar un partido, con docenas de esos seres apelotonándose y pugnando por salir, trastabillando y tropezando.

Por un segundo pude contemplar horrorizado como incluso unos cuantos de ellos caían al vacío desde las ventanas hechas pedazos de las plantas superiores. Me consta que esos seres no tienen tendencias suicidas, pero el hecho de ver a nuestro helicóptero revoloteando a su altura había sido mas fuerte que el sentido de la conservación de algunos No muertos que pululaban por las plantas superiores. Sedientos de sangre, se habían lanzado por el hueco de las ventanas en un vano intento por alcanzarnos. Los que caían, simplemente se limitaban a girar dando vueltas, como un fardo de ropa sucia, hasta que se estrellaban con un sonido sordo contra el suelo, varias docenas de metros más abajo.

-¡Joder, es increíble!- masculló Pauli, mientras le daba un codazo a su colega argentino-¡Ese hijo de la gran puta aún se mueve después del hostiazo que se ha mandado desde la décima planta! ¡No me lo puedo creer!

El argentino estiró el cuello, para ver al No Muerto que la pequeña catalana le señalaba con tanto interés. Aquel pobre diablo era un tipo joven, desnudo de cintura para arriba, que había tenido la mala fortuna de no romperse el cráneo en la caída. Sin embargo, debía haberse dejado la espina dorsal en el intento, porque estaba tumbado en el suelo, con un reguero de líquidos oscuros manando de su cuerpo, seguramente por haber reventado todos sus órganos internos a causa del impacto, mientras se veía sacudido por movimientos espasmódicos, al tiempo que trataba en vano de incorporarse.

-No te preocupes, Paulita- comentó de manera casual el porteño- No le queda mucho.

-¿Por qué dices que no le queda mucho?- pregunté ¿Qué diablos vamos a….?

Mi pregunta quedó interrumpida por un chisporroteo en el intercomunicador del Super Puma, seguido por la voz seca de Tank.

-¡Ya es suficiente! ¡Deben haber salido casi todos!¡Adelante, Segundo Grupo!

El helicóptero trazó una larga elipse, alejándose de la vertical de la plaza. Antes de que tuviese tiempo a plantearme que diablos estaba pasando, un sonido ronco cortó en seco todas las conversaciones apresuradas de la cabina. El helicóptero se ladeó imperceptiblemente cuando todos los tripulantes nos acercamos al lado derecho, tratando de identificar el origen del sonido. Y entonces, totalmente asombrado, pronuncié un sonoro y rotundo “Joder”.


Al principio no podía ver nada. Después, al cabo de unos segundos, adiviné dos pequeños puntos moviéndose a gran velocidad, recortados contra el cielo, dirigiéndose hacia nosotros. A medida que el tamaño de los puntos aumentaba empezamos a distinguir todos los detalles de aquellas máquinas voladoras, que ronroneando devoraban los metros que les separaban de la plaza.

-¿Qué…? ¿Qué….? ¿Pero que…..? ¿Qué coño es eso?- Acerté a preguntar, estupefacto. Tenía la sensación de estar viviendo alguna clase de extraño sueño.

-¡Son dos “Buchones”!- respondió David Broto, alborozado, mientras pegaba la nariz al cristal de la ventanilla- ¡Oh, joder, los están haciendo volar!¡Es increíble!- El informático pegaba botes de excitación mientras me señalaba los dos aparatos, que en aquel momento ya eran perfectamente visibles y trazaban una elegante vuelta en torno a la torre de La Paz.

-¿Alguien puede explicarme que coño es un “Buchón” y de donde han salido, por favor?- pregunté exasperado, por encima de la enorme algarabía que reinaba dentro del helicóptero. Todo el mundo hablaba o gritaba a la vez, y aquello parecía una casa de locos

-¡Son dos Buchones, dos Hispano Aviación!- me gritó por encima del ruido David Broto, mientras no le sacaba ojo a los aviones de hélice que continuaban aproximándose.

Al ver la expresión de mi cara, se dio cuenta de que no había entendido nada, por lo que continuó explicándose- ¡Después de la II Guerra Mundial, el gobierno franquista consiguió de alguna manera los planos y las licencias del ME-109, el avión de caza del ejercito nazi, y comenzó a fabricarlos para equipar al ejercito del Aire español. Como las fábricas de motores alemanas habían sido destruidas en la guerra, decidieron colocarle los motores Rolls-Royce de los Spitfire ingleses. Estuvieron en servicio casi hasta los 60, pero hace años que solo quedan unos cuantos ejemplares en los museos ¡Dos Buchones! ¡ Esto es algo increíble!- barbotó excitado el informático, mientras su atención se centraba de nuevo en los aeroplanos.

Jodido Tank, pensé para mis adentros. De alguna manera el otro equipo había conseguido en tan solo un par de horas poner en marcha aquellos dos pájaros de los años 40 que cogían polvo en el Museo del Aire, y ahora se cernían amenazadores sobre la multitud de No Muertos que parecía haber enloquecido con la barahúnda de los motores que los sobrevolaban.

-Fíjate bien, compañero- Me dijo Marcelo, mientras me hacia un hueco a su lado en la ventanilla abierta donde apoyaba la MG- Empieza el espectáculo.

Los dos Buchones hicieron un último giro a poco más de un kilómetro y enfilaron directamente la plaza situada a nuestros pies. Solo entonces fui consciente de que debajo de cada uno de los aparatos pendían los contenedores de color rojo que había visto carretear trabajosamente al otro equipo en el autobús del aeropuerto. Allí colocados bajo las alas, con su forma de puro, comprendí de golpe que era lo que iba a pasar.

-¡NAPALM!- Grité, sin poder contenerme. Oh, joder, aquello iba a ser terrorífico.

Los dos aeroplanos cruzaron la plaza a muy poca altura, apenas a poco más de cien metros. Como si hubiesen estado esperando una señal, de repente los contenedores rojos de debajo de sus alas se desprendieron y cayeron girando lentamente sobre la multitud que estaba en tierra.

Las espoletas se activaron al cabo de un par de segundos, en cuanto los contenedores tocaron tierra. Varias enormes bolas de fuego y humo negro explotaron casi simultáneamente. Las gigantescas llamas se elevaron durante unos instantes a una altura asombrosa, mientras un formidable estallido retumbaba en toda la ciudad.
El helicóptero se sacudió de repente, como sacudido por un gigantesco puñetazo de aire. Oí que Prit soltaba un enorme chorro de palabras en ruso. Me pregunté que diablos pasaba por la cabeza del ucraniano en aquel momento. Las bolas de fuego se habían transformado en una única y gigantesca pelota anaranjada, veteada por líneas oscuras de humo, mientras salpicaduras del gelatinoso Napalm salpicaban aquí y allá. Me aparté de la ventanilla, sofocado por el intenso calor que generaba el fuego. Pese a estar a varios cientos de metros podía sentir la temperatura descontrolada que salía de aquel infierno. La propia estructura de la plaza, rodeada de altos edificios, la había transformado en una gigantesca cazuela, concentrando el efecto del napalm. Las llamas se reactivaban a si mismas a causa de los remolinos de aire que generaba el propio calor, en un efecto seguramente imprevisto.

Kurt Tank parecía encantado con aquello, a juzgar por sus comentarios por radio. En cierto sentido, tenía toda la razón del mundo. No iba a quedar mucho en pie allí abajo, después de aquello.

Al cabo de unos instantes que se me hicieron interminables la bola de fuego comenzó a decrecer, una vez consumido todo el combustible, mientras las columnas de humo negro se iban concentrando en una solitaria y altísima única columna que tenía que ser visible a kilómetros de distancia.

-¡Mirad eso!- aulló uno de los legionarios- ¡Los hemos jodido bien jodidos, si señor!

Todo el helicóptero prorrumpió en gritos excitados. La enorme muchedumbre que un momento antes se concentraba en la plaza se había visto reducida a unos cuantos cientos de antorchas humeantes que se tambaleaban, consumiéndose en medio de las llamas, y desplomándose poco a poco. La inmensa mayoría de los cuerpos ardía lentamente en el suelo, despidiendo unas llamas de color azulado o de un verde venenoso, conformando una inmensa capa negruzca que tapizaba toda la extensión de la plaza. Una vaharada penetrante a carne quemada asaltó mis fosas nasales, hasta el punto de hacerme lagrimear. Aquella era una escena salida del Averno.

-¿Cómo han podido arder así?- le preguntaba Broto a Pauli, en aquel momento- ¡Es alucinante! ¡ La mayoría se ha achicharrado hasta los huesos en pocos minutos. Es… es…. es…la hostia!!- acertó a balbucear, incapaz de apartar su mirada de aquel tapiz carbonizado.

-Es muy sencillo- respondió la catalana, mientras se ajustaba las cinchas de su chaleco- La mayor parte de los que estaban ahí abajo llevaban muertos mas de un año, o No Muertos, o como cojones los quieras llamar. El hecho es que, pese a que lo hacen muy lentamente, están sufriendo un proceso de putrefacción continuado, y todo proceso de descomposición genera….

-Gases- le interrumpí quedamente, entendiendo de golpe lo que acababa de suceder.

-Metano, en su mayor parte- asintió Pauli- Cuanto mas tiempo llevan en ese estado, mayor concentración de gases y de grasas saturadas de metano tienen en sus cuerpos. Los que han ardido como cerillas seguro que cayeron en los primeros días y llevaban dando vueltas por ahí desde entonces. El resto….- señaló con la barbilla a las pocas figuras que se tambaleaban aún de pie en medio de la dantesca plaza- Posiblemente solo llevasen unos cuantos meses como No Muertos. ¡Y ahora vamos a remediarlo!- terminó con un grito dirigido a todo el grupo.

El grito de Pauli levanto aullidos de aprobación en todos los presentes. La excitación recorría a oleadas la cabina, mientras el helicóptero descendía lentamente hacía tierra, confiados en una misión mas fácil de lo previsto.

Sin embargo, yo no sentía nada de eso. Tan solo una infinita tristeza, pensando en las miles de vidas que, de algún modo, acabábamos de segar. Angustia, pensando en que todos los de abajo no eran muñecos de trapo, sino personas que algún día habían tenido vida y sueños propios, y que no se merecían haber acabado así. Desolación, pensando en que solo por circunstancias y azar no había terminado yo como la mayoría, como uno de los innumerables No Muertos.

Pero sobre todo sentía miedo, pánico, me atrevería a decir.

Porque en breves instantes íbamos a entrar en aquel Hospital. Y de todo aquel equipo, solo Viktor Pritchenko y yo intuíamos por experiencia los horrores que nos podían esperar allí dentro.