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  <title>APOCALIPSIS ZOMBIE</title>
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    <title>Entrada 44</title>
    <published>2008-06-13T16:49:20Z</published>
    <updated>2008-06-13T16:49:20Z</updated>
    <content type="html">Acordándome de todos los muertos de Tank, subí el último tramo de escaleras pisándole los talones a Víctor. El descansillo estaba tal y como lo habíamos dejado apenas unos segundos antes, con la salvedad de que la puerta parecía haber sido arrancada de la pared por el puñetazo de un gigante. Donde antes habían estado los goznes tan solo quedaban dos enormes agujeros de los que se desprendía una fina lluvia de hormigón y ladrillo triturado. La puerta en si misma yacía retorcida contra la barandilla donde habíamos estado apoyados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prit se hallaba arrodillado frente al vano de la puerta, con el HK apuntado hacia el interior. Resoplando, me situé a su lado, esperando su siguiente movimiento. Tenía claro que el ucraniano sabría manejar la situación mucho mejor que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Ahí dentro está mas oscuro que el culo de un grillo- resopló por lo bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espera- repliqué, volviéndome hacia atrás- ¡¡Broto! ¡Broto! ¡Me cago en la leche, acércate hasta aquí, joder!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El catalán trotó hasta nuestra posición, dejando caer su fusil en el trayecto. Azorado, se detuvo a recogerlo de nuevo, golpeando entonces con su mochila al artificiero que estaba justo detrás de él. Un torrente de juramentos acompañó al pobre informático hasta nuestra posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh, tío- le dije cuando se arrodilló a mi lado, apoyándole una mano en el hombro- Procura tranquilizarte ¿Vale?- Broto asintió con la cabeza, mientras sus ojos giraban desorbitadamente en todas direcciones. Estaba claro que preferiría estar en cualquier otro lugar en aquel preciso instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienes una linterna en tu mochila?- pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-S-s-s-si- respondió Broto, revolviendo en su macuto. Tras una furiosa búsqueda, sacó triunfalmente una Polar Torch muy similar a la que yo había llevado conmigo hacía una eternidad, el día que me vi en la tesitura de escapar de mi casa, en Pontevedra o quedarme allí hasta morir de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agité la linterna, como de costumbre y a continuación la encendí, apuntando hacia el interior del edificio. El humo y el polvo levantado por la explosión aún no se había despejado por completo y miriadasd de pequeñas motas bailaban alocadamente en el haz de luz que proyecté hacia el interior, reflejándose en un millón de direcciones.&lt;br /&gt;De repnte una sonora explosión sacudió la atmosfera y toda la escalera retemblo con violencia, seguido de un crijido desgarrador, como si un gigantesco folio se rasgase en dos pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ha sido eso?- Pregunté. Alarmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que han volado un tramo de escaleras un poco mas abajo- Respondió Pritt, tras echar un vistazo por encima de la barandilla. Al apoyarse en el tramo de hierro oxidado este cedió con un gemido, soltando una nubecilla de óxido. El ucraniano retrocedió cuidadosamente, mirando con desconfianza todo el rellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Toda esta mierda de estructura se puede venir abajo en cualquier momento, sin necesidad de mas explosivos. –Afirmó mientras se acercaba a la puerta arrastrando nuestras mochilas- ¡Salgamos de aquí antes de que sea demasiado tarde!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viktor estaba en lo cierto. La vieja estructura, que ya amenazaba ruina antes de nuestra llegada, ahora se encontraba en un estado límite. El intenso calor del napalm y las vibraciones producidas por nuestro equipo al subir habían dejado a las escaleras al borde del colapso, pero la explosión para volar un tramo de escalones e impedir así el acceso de los No Muertos había sido la puntilla. Toda la estructura crujía y temblaba, a punto de derrumbarse, mientras chorros de polvillo de cemento caían por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamonos de aquí!- aulló alguien por detrás, y aquel grito pareció espolear a los legionarios hacia la puerta. Creí reconocer la voz de Marcelo y la de Tank jaleando a sus hombres para que subiesen la escalera, pero no me quedé a comprobarlo. La situación se empezaba a poner complicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los pernos que sujetaban la escalera al edificio empezaban a saltar con un sonido metálico, transformados en peligrosos proyectiles metálicos de doce centímetros de longitud y la situación empeoraba por momentos. Un tramo situado más arriba se soltó con un enorme estruendo y cayó rebotando a lo largo de varios pisos hasta estamparse contra el suelo, varias decenas de metros más abajo. Oí un aullido de dolor cuando alguien resultó alcanzado por un fragmento de acero, pero no pude distinguir de quien se trataba. La nube de polvo que  ya nos envolvía no me permitía distinguir más allá de apenas medio metro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarrando una manga de Broto me lancé hacia el interior del edificio. Viktor nos seguía, brincando como un perdiguero, y justo detrás suya se apelotonaban dos docenas de aterrorizados legionarios, sobre la superficie tambalenate de la estructura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interior era oscuro como el fondo de un pozo a medianoche, pero maravillosamente  fresco comparado con el exterior.Pese a la linterna apenas podía ver nada a través del polvo. Broto se soltó de mi mano con un grito apagado, como si algo le hubiese alcanzado. Me giré a ciegas, palpando con mis brazos por delante, pero lo único que conseguí fue clavarme una esquina afilada en la ingle. Por un segundo me doblé de dolor, tratando inútilmente de respirar. Una sombra pasó a mi lado, empujándome al suelo, y una pesada bota tropezó con mi pierna. Alrededor todo eran gritos, imprecaciones y jadeos, pero el polvillo en suspensión no permitía ver absolutamente nada. De repente la escalera se desprendió por completo, cun un rugido bestial, que hizo temblar el edificio. Un segundo mas tarde, el sonido de los cientos de toneladas de acero oxidado estrellándose en la plaza llegó a nuestros oídos, junto con el rugido de ira de los No Muertos. Consolándome, pensé que la estructura debía haber aplastado a varios cientos de esos malnacidos bajo su peso. Eso era como un vaso de agua en un océano, pero algo era algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tosiendo, traté de incorporarme, mientras a mi alrededor se multiplicaban los gritos. Oí los rugidos de Tank impartiendo órdenes, y una voz que llamaba a gritos a un sanitario, pero por lo demás  aquello era un guirigay de mil demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco Tank consiguió recuperar el control de la situación. Aquí y allá se fueron encendiendo diversas linternas y la habitación en la que nos hallábamos se llenó gradualmente de un brillo mortecino. Miré a mi alrededor. La primera imagen que me vino a la mente fue la de los bomberos del World Trade Center el 11-S. Todos y cada uno de nosotros estábamos cubiertos por una gruesa capa de polvo y ceniza y teníamos un aspecto fantasmagórico. La caída de la torre había provocado que el falso techo de yeso de aquel cuarto se derrumbase sobre nuestras cabezas. Además, y por algún extraño motivo, el suelo estaba cubierto por una capa de fina ceniza de casi un palmo de espesor, y al entrar tan precipitadamente la habíamos enviado a la cerrada atmósfera del cuarto. Por el marco de la puerta apenas podía distinguir el tenue rastro de luz de la tarde que empezaba a caer sobre Madrid, en medio de aquella enrarecida atmósfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tank comenzó a gritar nuestros nombres en voz alta. Cada vez que pronunciaba uno, un breve “si” o un ahogado “presente” le respondía, entre una tormenta de tosidos y estornudos. Sin embargo, siete nombres no respondieron a la llamada. Sin duda, aquellos que estaban cerrando la retaguardia en las escaleras ahora yacían en el suelo de la plaza, deshechos entre los restos retorcidos de las escaleras, muertos o deseando estarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prit se arrastró hasta mi lado, con sus enormes bigotes absolutamente blancos y una expresión de ansiedad  en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien?- preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que no me he roto nada- respondí, mientras me palpaba todo el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás sangrando- me indicó lacónicamente el ucraniano, mientras me señalaba a la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, mierda, no me jodas!- mascullé por lo bajo, tras tocarme la cara y retirarla cubierta de algo color rojo brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había advertido hasta entonces que unas gotas de sangre caliente me chorreaban desde la cabeza. Algún trozo de yeso me debía de haber alcanzado en medio de la confusión y una pequeña brecha sangraba aparatosamente desde mi cuero cabelludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también estoy bien, gracias- dijo Broto amargamente, en medio de una nube de estornudos- No hace falta que os preocupéis por mi-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lucía me va a matar-dijo Pritt, ignorando al catalán, mientras me colocaba un apósito de emergencia en la cabeza- Le pormetí que te devolvería intacto, y tu te dedicas a romperte la cabeza nada mas bajar del helicóptero. Eres un capullo-remató, dándome un puñetazo amistoso en el hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación se giró hacia Broto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De verdad estás bien? A ver, déjame verte- agarró al informático por un brazo y lo acercó hasta él. Tras inspeccionarlo a gusto, le pasó su cantimplora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Enjuagate las fosas nasales y bebe un trago, pero uno tan solo ¿Me has entendido? -le dijo con tono ominoso- No creo que encontremos muchas fuentes de agua en el interior de este edificio, así que será mejor que racionemos la que tenemos-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Broto no le hizo mucho caso, porque estaba  tan asombrado como yo con lo que veían nuestros ojos en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pritt- musité- ¿Qué coño es todo esto?</content>
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    <title>Entrada 43</title>
    <published>2008-05-19T22:33:09Z</published>
    <updated>2008-05-19T22:34:43Z</updated>
    <content type="html">Las escaleras  de caracol retemblaban bajo nuestros pies, a medida que íbamos subiendo hacia el tercer piso, en medio de crujidos nada tranquilizadores. Pequeños chorretones de oxido caían de las junturas, a medida que los miembros del equipo íbamos subiendo tramo tras tramo. Daba la sensación de que aquella escalera ya era poco utilizada antes incluso del Apocalipsis, posiblemente a causa de su mal estado. Todas las superficies, hasta donde alcanzaba la vista,  estaban cubiertas de una espesa capa de ceniza y polvo, que se levantaba a nuestro paso en forma de nubes blancas que nos hacían estornudar y que le daba un aspecto irreal y un tanto siniestro a la atmósfera. Alguien, un par de puestos por detrás iba silbando entre dientes, nervioso. Era agobiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llegamos a la tercera planta. Una puerta de emergencia, reforzada por una cadena de gruesos eslabones nos cortaba el paso en aquel punto. Me dejé caer, sin resuello, sobre uno de los últimos escalones, al igual que la mayoría del grupo. El aire extremadamente seco, el calor generado por la bola de napalm y el polvo que se arremolinaba a nuestro alrededor nos provocaba una sed terrorífica.&lt;br /&gt; Con manos torpes  desenrosqué la cantimplora y pegue un par de tragos largos. Resoplando, le pasé la cantimplora a Broto, que había desplomado sus buenos ciento y pico kilos de peso a mi lado, haciendo trepidar toda la estructura. El informático bebió durante un largo rato. Fascinado, era incapaz de apartar mi mirada de su nuez, que subía y bajaba mientras se trasegaba media cantimplora como quien bebe un chupito. Finalmente tomó aire y me tendió de nuevo el recipiente, con un largo eructo y un sentido “gracias”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo vamos a abrir esa puñetera puerta?- Me preguntó, tras un rato de agradable silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tengo ni idea, pero no me cabe la menor duda de que Tank tendrá algo pensado al respecto-Respondí, buscando inútilmente un cigarrillo dentro de mi bolsa. Recordé de repente que mi último paquete había quedado apoyado en uno de los asientos del Super Puma que nos había llevado hasta allí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te parece raro lo del helicóptero?- Musitó de repente Prit, a mi lado. Me sobresalté, sorprendido. No  lo había oído llegar, silencioso como un gato sobre sus zapatillas deportivas. El ucraniano llevaba un buen rato callado y pensativo. Conocía suficientemente bien a Pritchenko como para saber que algo le rondaba la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A que te refieres?- pregunté, bajando la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A que aterrizar en medio de esa plaza de ahí abajo y dejar el aparato abandonado entre esa masa de fiambres es bastante estúpido- replicó Víktor, mientras observaba aparentemente distraído como un par de legionarios colocaban una delgada tira de plástico explosivo en los goznes de la puerta- Lo lógico hubiese sido aterrizar el tiempo justo para que el equipo desembarcase y a continuación elevar vuelo, y permanecer dando vueltas por la zona hasta que llegase el momento de recogernos de nuevo. Pero dejar el aparato ahí abandonado, en medio de esa plaza es…es…. No tiene sentido, eso es todo-concluyó Prit con un movimiento de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ucraniano tenía razón. Docenas de No Muertos continuaban afluyendo a la plaza, llamados por el ruido de los disparos. Muchos parecían desorientados por el calor que desprendían los cuerpos carbonizados del suelo, pero la mayoría avanzaban lenta y silenciosamente, como siempre, hacía el pie de la escalera, atraídos por nuestra presencia. Algo más de un centenar de ellos rodeaban el aparato, e incluso uno o dos se las habían ingeniado para acceder a su interior, o al menos eso me parecía desde la distancia. Realmente, desde allí no lo podía distinguir demasiado bien a causa del humo y el polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Podremos volver al helicóptero, verdad?- preguntó Broto, que había escuchado nuestra conversación con expresión ansiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo dudo mucho-repliqué-Pero espero que Tank tengo pensado algún plan alternativo, porque si no…-Mi frase quedó colgando en el aire durante un par de segundos, antes de ser interrumpido por el movimiento apresurado al levantarse de los que estaban sentados delante de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Atrás!¡Todo el mundo atrás!- Uno de los legionarios había desenrollado un cable desde la sustancia plástica de la puerta hasta un punto situado un par de escalones más abajo y en aquel momento lo conectaba a una caja metálica del tamaño de un paquete de cigarrillos con un botón en su parte superior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda!, Esto va a hacer  mucho ruido. Vámonos de aquí, colega- masculló por lo bajo Prit mientras ayudaba a Broto a levantarse. El catalán había enredado su mochila entre dos barrotes de la escalera y parecía un enorme caracol atascado, tratando inútilmente de liberarse. Finalmente lo levantamos entre ambos y abandonamos aquel descansillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos colocamos detrás del legionario del explosivo. Tras cerciorarse de que no quedaba nadie en el piso superior, el artificiero levantó el seguro del botón. Abrí un poco la boca, anticipándome a la explosión, tal y como me habían enseñado en el curso acelerado en las islas, para no dañarme los tímpanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo en ese instante sonaron un par de ráfagas de ametralladora en la parte baja de las escaleras, junto con unos gritos excitados. Los No Muertos habían comenzado a subir y los de la parte trasera de la columna les estaban dando de lo lindo. Su posición era ventajosa, pero con tan poco munición como teníamos no podrían mantenerlos a raya mucho tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo por el estilo debió pensar el artificiero. Con un movimiento de muñeca apretó el detonador. Una explosión sorda, apagada, poco más que un petardazo, y una nube de humo de olor químico nos llegó desde la planta superior. Un trozo de cemento de considerables dimensiones salió disparado por encima de la barandilla, para caer sobre la masa de No Muertos de la plaza, pero eso fue todo, al menos por lo que podíamos ver desde allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hay que subir!-Oí rugir a Tank desde el centro de la columna- Los de adelante ¡Moved el culo, cojones!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prit y yo nos miramos. Como habíamos sido los últimos en bajar éramos los primeros de la fila, junto con el artificiero y el sudoroso informático. El resto se había olido la tostada y nos habían “cedido” amablemente la vanguardia, entretenidos como estábamos levantando a Broto.Menuda faena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos jodidos ¿verdad, colega?-pregunté, desolado, mientras me colocaba inconscientemente la parte superior del neopreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quien sabe- contestó el ucraniano con una sonrisa tensa en la cara, mientras revisaba por enésima vez el cargador de su HK- Quien sabe…pero por si acaso, pégate a mi culo ¿de acuerdo?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con paso decidido subió el último tramo de escaleras, listo para entrar en el interior del edificio.</content>
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    <title>TAN SOLO DOS DÍAS.....</title>
    <published>2008-04-03T19:55:07Z</published>
    <updated>2008-04-03T19:55:07Z</updated>
    <content type="html">Hola a todos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días. Eso es lo que me queda para perder definitivamente mi soltería. Y tan solo dos días para que todo este torbellino de preparativos finalice de una vez. Cuando me metí en esto no sabía que casarse suponddría semejante marejada de arreglos y pequeños detalles. Que si el banquete, las flores, los músicos del banquete (y los músicos de cuerda para la iglesia, ah, y una soprano, que mi santa ama la ópera!!!), las invitaciones, los trajes, las habitaciones de los invitados,los vinos a servir, la fiesta de despues de la fiesta, las..... ¡Rediós!! ¡Seguro que el Desembarco de Normandía necesitó de menos gente, tiempo y preparativos!!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en fin, parece que finalmente ya llega el día y todo está perfecto. Es jueves por la tarde cuando escribo esto, y lo hago en uno de los primeros ratos libres que he tenido en semanas. Tanto mi trabajo como Apocalipsis Z se han resentido duramente de mi ausencia durante estas fechas, pero , que demonios, solo voy a montar semejante historia una vez en la vida!!!!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sábado, a las seis de la tarde me estaré casando. Y el próximo martes a eso de las 10 de la mañana,hora española, me estaré subiendo a un avión, rumbo a un archipielago del Pacífico, un lugar donde no existe cobertura de teléfono móvil (Hurra!!!!!!) pero si unos hoteles maravillosos y un mar paradisíaco para que mi santa y yo buceemos hasta hartarnos, y cuando nos cansemos veamos como el oceano devora el sol, con un gin tonic en la mano y un collar de flores en el cuello......&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos a todos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Si nada se tuerce, ya os colgaré alguna foto de la boda el lunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D 2: No espereis actualizaciones hasta el día 23 de abril..... Se que es mucho tiempo, pero es que no creo que encuentre muchas lineas ADSL allí a donde voy....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD 3: Para matar el rato, os dejo la entrevista que acaban de colgar en la página de Dolmen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrevista en Dolmen Editorial&lt;br /&gt;Hoy: Manel Loureiro, autor de Apocalipsis Z&lt;br /&gt;Hoy tenemos con nosotros a Manel Loureiro, autor del libro “Apocalipsis Z”, cuya primera edición desapareció fulgurantemente de las librerías en apenas un par de semanas, hablándonos un poco de su libro, su experiencia como escritor y el género de los No Muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: Comencemos por el principio, ¿cómo surge la idea de escribir una historia de zombies?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manel Loureiro: En primer lugar, porque tenía ganas de escribir, muchas ganas. Soy abogado, como sabes, y me apetecía horrores escribir algo que no tuviese que ver con demandas, recursos o querellas, así que sólo quedaba escoger el tema, y los No Muertos surgieron rápidamente como la primera opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba perfectamente todas las películas de Romero que me había tragado de pequeño y la sensación tan fascinante que me habían provocado entonces, una extraña mezcla de horror y atracción, así que traté de plasmar esa sensación desde la óptica de un adulto… y creo que lo he conseguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: ¿Cómo se te ocurre la idea de publicar inicialmente la historia en Internet?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: ¿Por qué no? La otra alternativa era escribir la obra completa y guardarla en un cajón, de forma que no viese nunca la luz. No tenía pensado en un principio que “Apocalipsis Z” fuese a llegar tan lejos, así que ni se me había pasado por la cabeza presentarla a ninguna editorial. Al principio era tan sólo un pasatiempo particular, una manera de disfrutar escribiendo. Lo colgué en Internet para que, si alguien se animaba a leerlo, me dejase una opinión acerca de que le parecía (es decir, si estaba bien, mal o, directamente, infumable). Sin embargo, para mi sorpresa, lleva ya más de 700.000 lectores, y subiendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: Hay bastante literatura y películas relacionadas con los zombies, ¿qué crees que aporta tu libro como novedad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: Supongo que la ubicación de la historia, que no es en EE.UU, como el 99% de las historias de No Muertos, sino en un entorno más reconocible, como España, y el hecho de que el protagonista es “real” en el sentido de que no es un superhombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piensa que en la mayor parte de historias de No Muertos, el prota es un tipo que sabe artes marciales, pilota cualquier tipo de vehículo, está armado hasta los dientes, es duro, cínico, se lleva a la mejor chica, siempre tiene una respuesta ingeniosa en la punta de la lengua y es capaz de salir de un vehículo en llamas con un simple rasguño en la frente y la camiseta rota mientras sonríe desganadamente. Eso no es real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una persona real duda, tiene miedo, no sabe cómo hacer las cosas o las hace mal, y sobre todo, se equivoca. Eso SÍ es real. Quería hacer una historia lo más real posible, en la que el único elemento “irreal” fuese el hecho de que un día, de repente, los No Muertos comienzan a caminar…puede que ahí esté la clave del asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: ¿Te gusta el género de los zombies?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: Por supuesto, de lo contrario no me hubiese embarcado en “Apocalipsis Z”. Sin embargo, no es el único género que me gusta, ni mucho menos. De hecho, en próximos libros pretendo caminar por otras sendas muy distintas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: ¿Qué opinas de las películas de Romero y de la saga, por ejemplo, de “28 días después”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: Los No Muertos son los proletarios del mundo del terror. Los vampiros son aristocráticos, decadentes, refinados, elegantes y guapos. Los hombres lobo, son salvajes, fuertes, individuales e impredecibles, pero los No muertos son la masa, el anonimato. En ese sentido no tiene nada de “glamouroso” ser un No Muerto. Eres uno más, eres lento, torpe, hueles a podrido y además…. ¡¡¡Ya estás medio muerto!!! En este sentido, el merito de Romero ha sido convertir algo en principio tan poco atractivo un autentico icono de la cultura popular de este siglo, marcando el camino para el resto. Con respecto a sagas posteriores, como “28 días después”, creo que marcan el camino por donde va a discurrir el género en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: ¿Dónde crees que está la base del éxito tan arrollador que ha tenido tu libro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: En el boca a boca, sin duda alguna. En el fantástico grupo de lectores de Internet, y sobre todo en la gente de los foros de apocalipsiszombie.com, los mejores agentes editoriales que se puedan imaginar. Lo he dicho y lo repetiré un millón de veces, “Apocalipsis Z” es tan mío como suyo, ya que han sido ellos los que han hecho que cientos de miles de personas se “infectaran” con esta historia, y que a su vez estos atrajesen a mas lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: ¿Cómo resumirías tu libro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: La historia de un tipo normal, atrapado sin querer en una situación extraordinaria y aterradora, que trata de sobrevivir y encontrar un lugar donde poder dormir sin tener que mantener un ojo abierto permanentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: Siguiendo el éxito en Internet, la primera edición del libro se agota en apenas dos semanas, ¿qué significa este éxito para ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: Bufff, es abrumador. Si la sensación de tener un ejemplar de tu libro entre las manos es ya fantástica, imagínate la de saber que miles de personas han pensado lo mismo que tu y se han comprado su volumen de “Apocalipsis Z” ¡Es indescriptible! Y quién sabe si puede ser el inicio de una carrera literaria… El tiempo lo dirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolmen: ¿Para cuándo la continuación en papel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ML: Espero que pronto, muy pronto. En estos momentos estoy en pleno desarrollo de “Los Días Oscuros”, la segunda parte de “Apocalipsis Z”, en donde se dan respuestas a muchas preguntas pendientes y se cierra, al menos de momento, la historia de algunos protagonistas (los que sobrevivan, al menos). Confío que antes del verano de 2008 pueda estar definitivamente listo y en vuestras manos.</content>
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    <title>Una Pequeña Pausa....</title>
    <published>2008-03-06T11:47:43Z</published>
    <updated>2008-03-06T11:47:43Z</updated>
    <content type="html">"Como decíamos ayer....." Con esta  famosa frase Fray Luis de León retomó sus clases tras haber pasado varios años encarcelado. Atreviendome a parafrasearlo se la tomo prestada para explicar mi ausencia del último mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios han sido los motivos. En primer lugar, el de siempre, el trabajo. Las cosas han cambiado mucho (para bien) desde que empecé a escribir, a finales de 2005, y ahora tengo mucho mas trabajo del que puedo manejar. Como comprendereis, eso me consume un montón de horas, y no puedo renunciar a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, he estado dedicando un montón de tiempo basicamente a la promoción de Apocalipsis Z (promoción, dicho sea de paso, organizada por mi propia cuenta, pues la actuación de Dolmen ha sido absolutamente lamentable en este aspecto.... ni presentación, ni notas de prensa, ni nada de nada.... en fin) aunque finalmente los resultados han sido espectaculares: Primera Edición agotada en dos semanas, y la segunda a punto de ser distribuida esta semana.Es mucho mas de lo que podía esperar y por lo que nunca os daré a todos suficientemente las gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, he estado sin conexión a internet en casa durante unos cuantos días, ya que mi santa y yo nos hemos metido de lleno en reformas. Lo que no sabía era que sin querer iba a caer de lleno dentro de un capítulo de "Manolo y Benito" (para los que no lo sepan, una popular serie de hace unos años sobre una pareja de obreros especialmente torpes y chapuzas). No tengo suficientes palabras para describir  a los personajes que han estado pululando estos días por mi casa (eso daría para un libro entero), pero aún tengo escalofríos al recordarlos.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pero - algunos os preguntareis - Si estás tan liado ¿porque diablos te metes a hacer reformas en casa, Manel? ¿Es que acaso no te llega?" Pues vereis, el motivo  de las reformas domésticas no es otro que ME CASO el próximo 5 de abril.Si, chicas y chicos, he decidido poner fin a mi vida de playboy decadente y calavera y sentar cabeza de una vez por todas :-DDD (Ahora en serio,estoy entusiasmado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, que entre los preparativos de boda, la promo del libro, el trabajo omnipresente y los chapuzas en casa este último mes ha sido totalmente caótico para mi. Confío en que lo entendais y me disculpeis por el parón en la historia, pero a no ser que alguien invente los días de 36 horas, no me llega el tiempo para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prometo colgar otra entrada antes del domingo (Y larga, además) pero quiero que sepais que estos días están siendo especialmente intensos para mi. Disfruto enormememente escribiendo y estando con vosotros, pero ahora mismo lo último que puedo prometer es regularidad en los post. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, AZ sigue....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M.</content>
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    <title>Entrada 42</title>
    <published>2008-01-22T18:44:45Z</published>
    <updated>2008-01-22T20:38:30Z</updated>
    <content type="html">Durante un interminable segundo me quedé congelado , contemplando la Gock como un espantapajaros, incapaz de comprender lo que estaba sucediendo. Sin embargo, no hubo tiempo para mucho mas. El No Muerto se abalanzó sobre Viktor que, atareado, trataba de cambiar el cargador de su HK. Con un rugido gutural el semicarbonizado No Muerto agarró al pequeño ucraniano por el hombro y se precipitó sobre él con intenciones asesinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue tan solo la casualidad lo que salvó a Pritchenko de una muerte segura. En un acto reflejo levantó el fusil, y empleándolo como si fuese una estaca, clavó  violentamente la boca del cañón en el pecho del No Muerto, impulsando a ambos de espaldas. El No Muerto se vio detenido de golpe, seguramente con alguna costilla rota a causa del topetazo, pero Prit, cogido a contrapié trastabilló y cayó de espaldas en el suelo de la plaza, totalmente indefenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella era la única oportunidad que el No Muerto necesitaba. Dejándose caer de rodillas, se desplomó sobre el cuerpo de mi amigo, que pugnaba por desasirse de aquel abrazo mortal. Como a cámara lenta, podía ver como los dientes del Podrido, (perfectamente visibles porque los labios habían quedado reducidos a una estrecha y terrorífica mueca a causa del fuego) chasqueaban como una trampa para osos a pocos centímetros del rostro del eslavo, pálido de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sácamelo de encima! ¡Dabai,Dabai!- gritaba Viktor, fuera de si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogiendo carrerilla, le propiné una violenta patada en un costado al No Muerto, descargando todo mi peso en el pie. Aquel patadón habría bastado para dejar sin resuello y medio muerto a una persona normal, pero desgraciadamente los seres que teníamos enfrente estaban hechos de otra pasta. El No Muerto, desequilibrado por mi chut soltó por unos segundos a Viktor, instante que aprovechó el ucraniano para escabullirse reptando. En aquel instante toda la atención del engendro estaba centrada en mi. Di un par de paso atrás, ampliando la distancia, mientras el No Muerto se levantaba trabajosamente. Viktor se colocó silenciosamente a su espalda, con su gigantesco cuchillo de caza desenvainado, listo para rebanarle el pescuezo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que el eslavo pudiese hacer ni un solo gesto, un volcán en miniatura se abrió en una de las sienes del No Muerto, salpicando restos de materia orgánica por todas partes. El cuerpo se desplomó como un fardo, y Viktor y yo nos quedamos por unos instantes frente a frente, estupefactos, y tremendamente aliviados por seguir con vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A que coño jugáis?- La voz de Pauli nos sobresaltó y por un breve momento me pareció el sonido mas delicioso sobre la faz de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La pequeña catalana se encontraba con una rodilla apoyada en tierra y del cañón de su HK aún salía un hilillo de humo azulado. Había sido ella quien providencialmente había disparado al No Muerto, y en ese instante nos observaba con una expresión de sarcasmo  en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veo que a vosotros dos os va el cuerpo a cuerpo….- Había rechifla en su voz- Pero deberíais saber que eso de revolcarse con engendros es de muy mal gusto en estos tiempos- Se levantó, trabajosamente mientras se sacudía el polvo de sus rodillas- Y además podríais pillar algo malo, pero en fin, vosotros mismos…-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa maldita escopeta se ha encasquillado-protesté indignado, mientas señalaba el HK de Prit- Y mi pistola no ha funcionado mucho mejor, que digamos- Sacudí la Glock delante de sus narices- ¡Así que no me vengas con historias!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es una "escopeta", es un fusil- Me corrigió Marcelo, mientras se frotaba el hombro derecho, dolorido por las continuas ráfagas de la MG3 – Y además ¿Cómo hicieron para encasquillar dos armas a la vez? ¡No había visto semejante cosa en mi vida!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por toda respuesta le tendí mi Glock, con cara de pocos amigos. El porteño sacó el cargador y lo examinó detenidamente. Al poco, levantó la cara, con un gesto de incredulidad en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vos le sacaste la primera bala, pelotudo?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eeehh…Si- Respondí, sintiendo de repente como la sangre se me agolpaba en el rostro. Joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese al rápido periodo de instrucción en Canarias, no había sido capaz de vencer el temor a que la pistola se me disparase accidentalmente mientras la desenfundaba, así que había optado por sacar la primera bala del peine del cargador, de forma que en la recámara no hubiese ningún proyectil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a que sabía perfectamente que tenía que amartillar el arma antes de disparar, en la confusión de aquel momento, me había olvidado por completo.Si la Glock no  había disparado había sido unicamente por mi propia negligencia. Sentí tanta vergüenza que por un segundo deseeé que me hubiese matado aquel No Muerto churruscado que yacía a mis pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero que clase de gente han mandado con nosotros?- comentó en voz alta uno de los legionarios mas jóvenes, escupiendo en el suelo con desdén- ¡Aficionados!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ten cuidado con lo que me llamas, niñato- Prit se encaró ante el legionario, con un peligroso brillo homicida titilando en sus ojos azules- Cuando tu aún andabas con pañales yo ya degollaba muyahidines en Afganistán- La voz del ucraniano era gélida y controlada. De repente me di cuenta que sería capaz de destripar allí mismo a aquel legionario bocazas si le daba la mas mínima excusa. Prit me señaló con su mano- Este tipo ha pasado mas cosas de las que tu te puedes imaginar y ha salido de situaciones en las que te hubieses cagado de miedo, así que cierra la boca ¿estamos?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El legionario echó un vistazo a un lado, buscando apoyo, pero el resto de su equipo estaba lejos, ajeno a nuestra discusión. Tragó saliva ruidosamente y levantó las manos, conciliador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tranquilo, tio!- dijo- ¡Solo espero que sepáis cuidar de vuestro culo, porque yo no pienso mover un dedo por vosotros ¿vale?- Y dándose la vuelta se dirigió de nuevo hacia la puerta del almacén donde íbamos a entrar, con el rabo entre las piernas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué le ha pasado a tu HK, Prit?- Preguntó Pauli, sin prestar atención a lo que acababa de pasar -¿Se ha encasquillado este trasto?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por toda respuesta el ucraniano sacó su cargador y tiró del percutor del HK, haciendo que un brillante proyectil saliese volando. La bala cayó al suelo con un tintineo y Viktor la recogió rápidamente, pasándosela a Pauli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, mierda!¡Es de la serie 48!- Exclamó la catalana, con cara preocupada, pasándole el proyectil a Marcelo. El argentino examinó la vaina y torció el gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está mal calibrado…¡Coño!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué sucede, Marcelo?- Pregunté, inquieto. Era evidente que algo no iba bien, pero no sabía de que se trataba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Desde que todo se fue al infierno hemos consumido cantidades ingentes de munición enfrentándonos a los No Muertos- me explicó Pauli, mientras revisaba su cargador aprensivamente- Cada incursión en la Península supone el gasto de cientos de cartuchos irreemplazables. Hace seis meses no nos quedó más remedio que empezar a fabricar nuestros propios proyectiles, ya que los polvorines habían alcanzado un nivel crítico. El problema fue que no había en Canarias la maquinaria necesaria para fabricar las vainas con el grado de precisión necesario, así que hubo que construirla desde cero.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero eso es bueno ¿no?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tanto- respondió Pauli, con gesto cansado- No todo el material producido supera los estándares de calidad, y de vez en cuando se cuela una partida defectuosa de munición. Perdimos un par de grupos de exploración hasta que descubrimos lo que estaba pasando. Se suponía que nuestra munición había sido testada varias veces antes de ser embarcada en el avión, pero por lo visto no ha sido así- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Un error?- preguntó David Broto, inocentemente. El informático había superado bastante bien su primer contacto con los No muertos, y se le veía bastante entero, dadas las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O un sabotaje…-Apuntó lúgubremente Pauli, mientras revisaba otro de sus cargadores-¡Este también es defectuoso!¡ Me cago en su puta madre!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Los Froilos?- inquirió Broto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los putos Froilos, puede ser …..Quién sabe?- Marcelo se estiró como un gato, se levantó y empezó a caminar hacia su MG3- Lo único que se es que a Tank no le va a gustar nada todo esto- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabotaje? ¿Los “Froilos”? La cabeza me daba vueltas…¿De que coño iba todo aquello? Antes de que me diese tiempo a formular cualquier pregunta, Tank cayó como un obús en  medio de nuestro grupo, ladrando órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué coño haceis aquí parados? ¡Corred, joder, corred!- Agarró a uno de los legionarios por la tira de su mochila y lo arrastró en dirección al edificio- ¡Tenemos poco tiempo!&lt;br /&gt;Tropezando con la mochila me incorporé y comencé a seguir al resto del grupo, en dirección a la  oxidada escalera de emergencia del almacén que se encontraba a pocos metros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un escalofrío comprendí que si la mayor parte de nuestra munición era defectuosa tendríamos un problema, y muy gordo, además.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subitamente tuve el presentimiento de que muy pocos de aquel grupo veríamos la luz del siguiente día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pics.livejournal.com/mundocadaver/pic/00004wxs/"&gt;&lt;img src="http://pics.livejournal.com/mundocadaver/pic/00004wxs/s320x240" width="180" height="240" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;</content>
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    <title>Entrada 41</title>
    <published>2007-12-30T21:04:34Z</published>
    <updated>2007-12-30T21:04:34Z</updated>
    <content type="html">El Superpuma se posó en la plaza con una sacudida, en medio de remolinos de humo aventados por las aspas. Nada mas tocar tierra con sus ruedas, un crujido escalofriante se oyó perfectamente dentro de la cabina. &lt;br /&gt;Por un segundo, la sangre se escapó de mi rostro. “La hemos jodido, algo se ha roto” fue mi primer pensamiento, y supongo que el de mas de uno de los presentes. Todos éramos conscientes que una avería en el pájaro supondría nuestra condena mas absoluta. Si algo nos había quedado claro por el camino era que el viaje por tierra, fuese cual fuese el medio de transporte, quedaba descartado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Prit! ¿Qué hostia ha sido eso? ¡Viktor!- grité por el interfono, sin poder controlar el tono de temor en mi voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes tanto, valiente- Respondió el ucraniano con guasa, mientras sus manos se movían rápidamente por los controles del aparato, bajando las revoluciones del motor- Ese ruido no lo hemos hecho nosotros. Han sido ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ellos?- repliqué, confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los que hemos pillado debajo de nosotros al aterrizar - El ucraniano soltó  con agilidad su arnés de seguridad y se giró hacia la parte trasera de la cabina, para coger su fusil de asalto- Pero no creo que les importe. Ya estaban carbonizados cuando los hemos aplastado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los miembros del equipo ya habían abierto la puerta lateral del aparato y estaban a punto de saltar al exterior. Miré hacia el portón, dubitativo. De repente sentía frío, mucho frío, aunque el sudor me resbalaba por la espalda. &lt;br /&gt;Traté de tragar saliva, pero mi garganta estaba seca como un desierto. Eché la mano a un bolsillo, para sacar un Chester. Horrorizado, comprobé que me temblaba tanto el pulso que no era capaz ni siquiera de abrir el botón de la solapa. La angustia empezó a consumirme, mientras sentía como una mano invisible me oprimía el corazón. En aquel estado no sería capaz de dar ni siquiera dos pasos en el exterior antes de cagarla. Tuve una revelación. Iba a morir allí. La vista se me nublaba, me mareaba, Oh, Dios mio…..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh! Tranquilo- La familiar y alentadora voz de Viktor Pritchenko en mi oído me devolvió a la realidad. El ucraniano había apoyado una mano en mi hombro y me miraba fijamente, a pocos centímetros de distancia de mi cara. Con parsimonia sacó el paquete de cigarrillos de mi bolsillo, encendió uno y me lo puso en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Prit, no puedo salir ahí fuera- mi voz sonaba como un graznido- Me matarán, me cogerán en menos que canta un gallo. Oh, joder, no se que diablos hacemos aquí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo vas a hacer bien- El pequeño eslavo me ayudó a  levantarme, mientras que con la otra mano se colocaba el fusil en el hombro- Lo has hecho estupendamente antes y lo harás estupendamente bien ahora, así que no te preocupes. Hemos estado en sitios peores, tu y yo solos, y hemos conseguido salir adelante ¿No es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, dubitativo. Ya habían salido casi todos del aparato y se oían gritos excitados en el exterior. Tank nos llamaba a voces mientras el resto del equipo se repartía en sus posiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te acuerdas de la tiendita de Vigo, donde los pakistaníes?- Una sonrisa afloró en la cara de Viktor- Allí si que estábamos metidos en la mierda mas absoluta, solos, sin vehículos, sin armas y rodeados de esas bestias, metidos en aquel jodido armario…. Creo que si salimos de aquello, esto está…¿Cómo se dice?..Chupado ¡Eso es!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, con una sonrisa temblorosa en mi cara a mi pesar. Lo cierto es que mirándolo bien, Pritchenko tenía razón. Cuando nos habían catalogado como “veteranos” me había extrañado, pero seguramente habría poca gente que hubiese estado tanto tiempo entre los No Muertos como nosotros y que aún estuviese en condiciones de contarlo. &lt;br /&gt;De todas formas suspiré, desalentado. Si éramos de lo mejor que podía ofrecer la especie humana para su salvación, entonces el panorama estaba mas jodido de lo que pensaba en un principio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Le di una profunda calada al cigarrillo, mientras observaba como el argentino colocaba la MG3 sobre su trípode con el gesto experto y cansado de quien ya lo ha hecho un millón de veces. De acuerdo, pensé, puede que estemos de nuevo en medio de esta mierda, pero al menos esta vez tenemos un plan, y estamos rodeados de gente que parece bastante competente en lo que hace. Y además, Viktor y yo nos tenemos el uno al otro, que no es poco. Y puede que los chicos del napalm decidan darse otra pasadita por aquí, antes de salir. Quizás tengamos alguna posibilidad de salir con el pellejo intacto. Quien sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Listo?- preguntó el ucraniano, mientras amartillaba ruidosamente su HK.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Listo, colega- respondí, desenfundando mi Glock con cautela- No pierdas de vista mi culo ¿vale?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Descuida. Lucía me mataría si te pasase algo y no tengo ganas de cargar con tu gato- replicó con una sonrisa- En marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltamos a la superficie de la plaza, o a lo que yo pensaba que era la superficie de la plaza. Nada mas apoyar los pies fuera del helicóptero una de mis piernas pareció hundirse en un agujero salido de la nada. Una vaharada putrefacta asaltó mi nariz, mientras Pauli me observaba entre preocupada y divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ten cuidado- me indicó con un gesto travieso- ¡Le acabas de plantar un pie en los putos pulmones a ese hijo de puta!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprobé con horror, que lo que había tomado por una superficie chamuscada de la plaza era en realidad un tapete de cuerpos carbonizados y humeantes. Al saltar del aparato mi pierna derecha había atravesado el torso semiconsumido de un cadáver, y tras hacer trizas sus costillas chamuscadas, mi pie reposaba sobra algo que posiblemente fuesen los restos de su columna. Asqueado, di un paso atrás, para liberar mi bota, lo cual casi me hizo caer al perder el equilibrio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brazo de acero de Tank me sujeto con fuerza  por un costado, evitando que cayese entre los restos carbonizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya con su equipo- me dijo secamente, mientras me clavaba sus ojos de tiburón- Y proteja al informático. Sin él, todo esto es inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desasí, preguntándome que demonios era lo que sabía aquel tal Broto para ser tan importante. Con un encogimiento de hombros me acerqué a Prit, sorteando los cuerpos chamuscados del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros vamos con esos- Me indicó el eslavo, señalando hacia Pauli y Marcelo- Por lo visto tenemos que cuidar del chicarrón del norte con cara de susto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabes por que?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tengo ni idea- me respondió Viktor, con un suspiro- Pero supongo que en pocos minutos…¡Cuidado!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ucraniano pegó un bote hacia un lado, mientras me apartaba de su línea de tiro. Aturdido, me giré, justo a tiempo para ver como a mis espaldas, a menos de tres metros, dos No Muertos horriblemente chamuscados se acercaban hacia nosotros. Era imposible distinguir su edad o sexo, pues estaban abrasados, pero sus movimientos eran tremendamente ágiles, para estar en aquel estado. &lt;br /&gt;Viktor levantó su HK y abrió fuego contra el que estaba a la derecha. El tableteo de su fusil se fundió casi en el mismo segundo con las ráfagas de otras armas. Nuestra presencia allí estaba atrayendo la atención de todos los no Muertos que aún permanecían en pie en la plaza. El napalm había acabado con la mayoría, pero aún quedaban unas buenas tres o cuatro docenas de engendros que poco a poco se iban acercando, cerrando un círculo de muerte en torno al helicóptero. El rugido de los HK se mezclaba con el ladrido seco de las Glock, todo ello punteado de fondo por los hipidos cadenciosos de la MG3, que el argentino disparaba en ráfagas cortas y espaciadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros dos No Muertos estaban terriblemente cerca, y tan solo Viktor y yo les hacíamos frente. El resto  del equipo estaba igual de apurado que nosotros, disparando en otras direcciones, y nadie prestaba atención mas que a su sector mas inmediato. El estruendo era ensordecedor, y eso  cada vez atraía a mas y mas No Muertos, a medida que iban cayendo los primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera ráfaga de Pritchenko abrió un rosario de agujeros en el pecho del No Muerto. Por un momento este se tambaleó hacia atrás, sacudido por los impactos, pero continuó avanzando, amenazadoramente. Rectificando el tiro, el ucraniano apuntó cuidadosamente a su cabeza, y con otra corta ráfaga la trasformó en una pulpa viscosa que salpicó en todas direcciones. El No Muerto se desplomó como un fardo, pero Prit ya no le prestaba atención. Parsimoniosamente apuntó hacia el otro, y tras inspirar profundamente, apretó el gatillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un “clank” metalico nada prometedor surgió de su arma. Por un instante nos quedamos congelados, mientras el No Muerto se acercaba, imparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Se ha encasquillado!- gritó el ucraniano-¡Joder, se ha encasquillado! ¡Dispara a ese hijoputa!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en un sueño, levante la Glock de manera inconsciente. Vi como mi dedo pulgar liberaba el seguro, tal y como me había enseñado el instructor en Tenerife, durante dos largas semanas. Por un instante toda mi atención se concentró en el ser que avanzaba hacia nosotros. Poco a poco el sonido de los disparos que nos rodeaba fue desapareciendo para mi, así como el resto del mundo. Solo existíamos en el universo, aquel monstruo carbonizado, la mira de la pesada Glock, y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me oí respirar. Sentí como mi índice presionaba lentamente el gatillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disparé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por toda respuesta, un horrible “clank” metálico salió del percutor.</content>
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    <title>mundocadaver @ 2007-12-29T20:53:00</title>
    <published>2007-12-29T20:31:22Z</published>
    <updated>2007-12-29T20:31:22Z</updated>
    <content type="html">Mañana hará dos años que me armé de valor y me atreví a colgar en internet las primeras lineas de lo que poco a poco se convertiría en AZ.Supongo que si en aquel momento se me hubiese pasado por la cabeza todo lo que vendría como consecuencia de aquel gesto, me hubiese temblado un poco el pulso.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A lo largo de estos dos años, sin prisa, pero sin pausa, ha ido creciendo esta pagina que en lo esencial, mantiene el mismo aspecto que el primer día, y sigue ofreciendo lo mismo: Un sitio para leer una historia, un lugar para conocer a gente, un trampolín para que cualquiera se anime a escribir algo para los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos dos años han pasado tantas cosas que es imposible resumirlo todo en pocas lineas. De los cinco o diez lectores del principio a la comunidad de cientos de miles de personas hispanohablantes que se han pasado por aquí en algún momento u otro.De las primeras y titubeantes "Historias Paralelas" a los relatos de gran calidad que ahora circulan por la red. Del primer y horroroso foro que en mi inconsciencia traté de articular, a la maravilla que DaveTs y Skass se han sacado de la manga y que tiene casi dos mil usuarios en la actualidad. En definitiva, la lista es infinita.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente, estoy satisfecho. Mentiría si dijese lo contrario.AZ me ha permitido conocer a un montón de gente de todo el mundo, hacer varios amigos,disfrutar de una experiencia fabulosa.... y publicar mi primer libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy consciente, y así lo he dicho en mas de una ocasión, que si este libro existe hoy es gracias a todos los lectores de AZ, que con su presencia, sus mensajes y su "boca a boca" consiguieron que diese el salto fuera de la pantalla del PC. A todos vosotros, una vez mas, GRACIAS. Cada vez que veáis un volumen de Apocalipsis Z por ahí, pensad que en parte también es obra vuestra, porque sin vuestra presencia aquí, jamas hubiese sido realidad. En este sentido yo os considero a todos un poco "coautores" de Apocalipsis Z.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que a mi respecta, se que no actualizo tan rápido como seguramente la mayoría desearía,y que en ocasiones me paso semanas sin dar señales de vida, pero no puedo hacer mucho mas. Tengo una familia, un trabajo, y como todos vosotros, una vida fuera de AZ, a la que le debo mi tiempo y mi interés, por lo que tengo que repartirme. De todas formas, echando cuentas sale a una media de una entrada semanal, lo cual no está tan mal ¿no? (Por cierto, mañana domingo 30, una nueva entrada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos años, coincidiendo con mi cumpleaños, inicié en este mismo lugar la historia de un abogado solitario en un mundo  que estaba a punto de derrumbarse. Hoy puedo decir que  aquella fue una de las decisiones mas acertadas que he tomado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este blog cumple mañana dos años. Confío y espero que cumpla muchos mas en vuestra compañía, y que podamos seguir disfrutando de las andanzas del abogado, o de la historia que la sustituya en el futuro, por mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo afectuoso a todos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M.</content>
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    <title>Entrada 40</title>
    <published>2007-12-19T01:10:24Z</published>
    <updated>2007-12-19T01:10:24Z</updated>
    <content type="html">-¿Cómo coño vamos a aterrizar ahí?- Preguntó Broto, visiblemente nervioso-¡ Nos harán picadillo antes incluso de que podamos salir del helicóptero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo, che- Respondió Marcelo, curiosamente tranquilo- Todo está previsto, no vos preocupés- E impasible, se encendió un cigarrillo mientras miraba con ojo clínico a la muchedumbre de debajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que me hubiese gustado estar tan tranquilo como el argentino, pero sin embargo, en mi fuero interno estaba convencido de que era el informático  quien tenía razón. Mientras Viktor trazaba vuelta tras vuelta sobre la explanada situada a los pies de la torre del Hospital de La Paz, la situación no dejaba de empeorar. Justo debajo de nosotros se arremolinaba una multitud que debía rondar los cinco o seis mil No Muertos, y cada minuto que pasaba mas y mas monstruos confluían en la explanada, provenientes de todas las calles adyacentes.&lt;br /&gt; La puerta del Hospital parecía la salida de un estadio al acabar un partido, con docenas de esos seres apelotonándose y pugnando por salir, trastabillando y tropezando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un segundo pude contemplar horrorizado como incluso unos cuantos de ellos caían al vacío desde las ventanas hechas pedazos de las plantas superiores. Me consta que esos seres no tienen tendencias suicidas, pero el hecho de ver a nuestro helicóptero revoloteando a su altura había sido mas fuerte que el sentido de la conservación de algunos No muertos que pululaban por las plantas superiores. Sedientos de sangre, se habían lanzado por el hueco de las ventanas en un vano intento por alcanzarnos. Los que caían, simplemente se limitaban a girar dando vueltas, como un fardo de ropa sucia, hasta que se estrellaban con un sonido sordo contra el suelo, varias docenas de metros más abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joder, es increíble!- masculló Pauli, mientras le daba un codazo a su colega argentino-¡Ese hijo de la gran puta aún se mueve después del hostiazo que se ha mandado desde la décima planta! ¡No me lo puedo creer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argentino estiró el cuello, para ver al No Muerto que la pequeña catalana le señalaba con tanto interés. Aquel pobre diablo era un tipo joven, desnudo de cintura para arriba, que había tenido la mala fortuna de no romperse el cráneo en la caída. Sin embargo, debía haberse dejado la espina dorsal en el intento, porque estaba tumbado en el suelo, con un reguero de líquidos oscuros manando de su cuerpo, seguramente por haber reventado todos sus órganos internos a causa del impacto,  mientras se veía sacudido por movimientos espasmódicos, al tiempo que trataba en vano de incorporarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, Paulita- comentó de manera casual el porteño- No le queda mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué dices que no le queda mucho?- pregunté ¿Qué diablos vamos a….?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pregunta quedó interrumpida por un chisporroteo en el intercomunicador del Super Puma, seguido por la voz seca de Tank.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya es suficiente! ¡Deben haber salido casi todos!¡Adelante, Segundo Grupo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El helicóptero trazó una larga elipse, alejándose de la vertical de la plaza. Antes de que tuviese tiempo a plantearme que diablos estaba pasando, un sonido ronco cortó en seco todas las conversaciones apresuradas de la cabina. El helicóptero se ladeó imperceptiblemente cuando todos los tripulantes nos acercamos al lado derecho, tratando de identificar el origen del sonido. Y entonces, totalmente asombrado, pronuncié un sonoro y rotundo “Joder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio no podía ver nada. Después, al cabo de unos segundos, adiviné dos pequeños puntos moviéndose a gran velocidad, recortados contra el cielo,  dirigiéndose hacia nosotros. A medida que el tamaño de los puntos aumentaba empezamos a distinguir todos los detalles de aquellas máquinas voladoras, que ronroneando devoraban los metros que les separaban de la plaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué…? ¿Qué….? ¿Pero que…..? ¿Qué coño es eso?- Acerté a preguntar, estupefacto. Tenía la sensación de estar viviendo alguna clase de extraño sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Son dos “Buchones”!- respondió David Broto, alborozado, mientras pegaba la nariz al cristal de la ventanilla- ¡Oh, joder, los están haciendo volar!¡Es increíble!- El informático pegaba botes de excitación mientras me señalaba los dos aparatos, que en aquel momento  ya eran perfectamente visibles y trazaban una elegante vuelta en torno a la torre de La Paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alguien puede explicarme que coño es un “Buchón” y de donde han salido, por favor?- pregunté exasperado, por encima de la enorme algarabía que reinaba dentro del helicóptero. Todo el mundo hablaba  o gritaba a la vez, y aquello parecía una casa de locos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Son dos Buchones, dos Hispano Aviación!- me gritó por encima del ruido David Broto, mientras no le sacaba ojo a los aviones de hélice que continuaban aproximándose. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver  la expresión de mi cara, se dio cuenta de que  no había entendido nada, por lo que continuó explicándose- ¡Después de la II Guerra Mundial, el gobierno franquista consiguió  de alguna manera los planos y las licencias del ME-109, el avión de caza del ejercito nazi, y comenzó a fabricarlos para equipar al ejercito del Aire español. Como las fábricas de motores alemanas habían sido destruidas en la guerra, decidieron colocarle los motores Rolls-Royce de los Spitfire ingleses. Estuvieron en servicio casi hasta los 60, pero hace años que solo quedan unos cuantos ejemplares en los museos ¡Dos Buchones! ¡ Esto es algo increíble!- barbotó excitado el informático, mientras su atención se centraba  de nuevo en los aeroplanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jodido Tank, pensé para mis adentros. De alguna manera el otro equipo había conseguido en tan solo un par de horas poner en marcha aquellos dos pájaros de los años 40 que cogían polvo en el Museo del Aire, y ahora se cernían amenazadores sobre la multitud de No Muertos que parecía haber enloquecido con la barahúnda de los motores que los sobrevolaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fíjate bien, compañero- Me dijo Marcelo, mientras me hacia un hueco a su lado en la ventanilla abierta donde apoyaba la MG- Empieza el espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos Buchones hicieron un último giro a poco más de un kilómetro y enfilaron directamente la plaza situada a nuestros pies. Solo entonces fui consciente de que debajo de cada uno de los aparatos pendían los contenedores de color rojo que había visto carretear  trabajosamente al otro equipo en el autobús del aeropuerto. Allí colocados bajo las alas, con su forma de puro, comprendí de golpe que era lo que iba a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡NAPALM!- Grité, sin poder contenerme. Oh, joder, aquello iba a ser terrorífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos aeroplanos cruzaron la plaza a muy poca altura, apenas a poco más de cien metros. Como si hubiesen estado esperando una señal, de repente los contenedores rojos de debajo de sus alas se desprendieron y cayeron girando lentamente sobre la multitud que estaba en tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las espoletas se activaron al cabo de un par de segundos, en cuanto los contenedores tocaron tierra. Varias enormes bolas de fuego y humo negro explotaron casi simultáneamente. Las gigantescas llamas se elevaron durante unos instantes a una altura asombrosa, mientras un formidable estallido retumbaba en toda la ciudad.&lt;br /&gt;El helicóptero se sacudió de repente, como sacudido por un gigantesco puñetazo de aire. Oí que Prit soltaba un enorme chorro de palabras en ruso. Me pregunté que diablos pasaba por la cabeza del ucraniano en aquel momento. Las bolas de fuego se habían transformado en una única y gigantesca pelota anaranjada, veteada por líneas oscuras de humo, mientras salpicaduras del gelatinoso Napalm salpicaban aquí y allá. Me aparté de la ventanilla, sofocado por el intenso calor que generaba el fuego. Pese a estar a varios cientos de metros podía sentir la temperatura descontrolada que salía de aquel infierno. La propia estructura de la plaza, rodeada de altos edificios, la había transformado en una gigantesca cazuela, concentrando el efecto del napalm. Las llamas se reactivaban a si mismas a causa de los remolinos de aire que generaba el propio calor, en un efecto seguramente imprevisto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kurt Tank parecía encantado con aquello, a juzgar por sus comentarios por radio. En cierto sentido, tenía toda la razón del mundo. No iba a quedar mucho en pie allí abajo, después de aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos instantes que se me hicieron interminables la bola de fuego comenzó a decrecer,  una vez consumido todo el combustible, mientras las columnas de humo negro se iban concentrando en una solitaria y altísima única columna que tenía que ser visible a kilómetros de distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mirad eso!- aulló uno de los legionarios- ¡Los hemos jodido bien jodidos, si señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el helicóptero prorrumpió en gritos excitados. La enorme muchedumbre que un momento antes se concentraba en la plaza se había visto reducida a unos cuantos cientos de antorchas humeantes que se tambaleaban, consumiéndose en medio de las llamas, y desplomándose poco a poco. La inmensa mayoría de los cuerpos ardía lentamente en el suelo, despidiendo unas llamas de color azulado o de un verde venenoso, conformando una inmensa capa negruzca que tapizaba toda la extensión de la plaza. Una vaharada penetrante a carne quemada asaltó mis fosas nasales, hasta el punto de hacerme lagrimear. Aquella era una escena salida del Averno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo han podido arder así?- le preguntaba Broto a Pauli, en aquel momento- ¡Es alucinante! ¡ La mayoría se ha achicharrado hasta los huesos en pocos minutos. Es… es…. es…la hostia!!- acertó a balbucear, incapaz de apartar su mirada de aquel tapiz carbonizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es muy sencillo- respondió la catalana, mientras se ajustaba las cinchas de su chaleco- La mayor parte de los que estaban ahí abajo llevaban muertos mas de un año, o No Muertos, o como cojones los quieras llamar. El hecho es que, pese a que  lo hacen muy lentamente, están sufriendo  un proceso de putrefacción continuado, y todo proceso de descomposición genera….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gases- le interrumpí quedamente, entendiendo  de golpe lo que acababa de suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Metano, en su mayor parte- asintió Pauli- Cuanto mas tiempo llevan en ese estado, mayor concentración de gases y de grasas saturadas de metano tienen en sus cuerpos. Los que han ardido como cerillas seguro que cayeron en los primeros días y llevaban dando vueltas por ahí desde entonces. El resto….- señaló con la barbilla a las pocas figuras que se tambaleaban aún de pie en medio de la dantesca plaza- Posiblemente solo llevasen unos cuantos meses como No Muertos. ¡Y ahora vamos a remediarlo!- terminó con un grito dirigido a todo el grupo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito de Pauli levanto aullidos de aprobación en todos los presentes. La excitación recorría a oleadas la cabina, mientras el helicóptero descendía lentamente hacía tierra, confiados en una misión mas fácil de lo previsto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, yo no sentía nada de eso. Tan solo una infinita tristeza, pensando en las miles de vidas que, de algún modo, acabábamos de segar. Angustia, pensando en que todos los de abajo no eran muñecos de trapo, sino personas que algún día habían tenido vida y sueños propios, y que no se merecían haber acabado así. Desolación, pensando en que solo por circunstancias y azar no había terminado yo como la mayoría, como uno de los innumerables No Muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sobre todo sentía miedo, pánico, me atrevería a decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque  en breves instantes íbamos a entrar en aquel Hospital. Y de todo aquel equipo, solo Viktor Pritchenko y yo intuíamos por experiencia los horrores que nos podían esperar allí dentro.</content>
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    <title>Entrada 39</title>
    <published>2007-12-13T19:40:39Z</published>
    <updated>2007-12-13T19:40:39Z</updated>
    <content type="html">Madrid está muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que no queda nadie aquí, un lugar donde un día vivieron, respiraron y soñaron casi seis millones de personas. Nadie excepto Ellos, claro está. Se que no me debería sorprender, pero no puedo evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad se extiende, silenciosa, a lo largo de kilómetros, y ni un solo sonido rompe su quietud. El SuperPuma cruzaba la ciudad a toda velocidad, y las calles y plazas se deslizaban rápidamente bajo nosotros a no mucha altura. Prit dice que es mejor así, ya que seremos menos visibles y que el sonido de los motores rebotará de tal manera que será imposible localizar su origen, pero pasar tan cerca de los tejados de los edificios me pone sumamente nervioso, sobre todo en un aparato tan poco fiable como este. Por todas partes se repiten las mismas escenas. Avenidas vacías, solo punteadas aquí y allá por algún vehículo atravesado de cualquier manera en la calzada. Restos de basura, cristales rotos y esqueletos apolillados parecen estar por todas partes. El parque del Retiro parece haberse transformado en una autentica jungla, y muchos de su caminos ya ni se distinguen, devorados por la maleza. La Castellana es un inmenso paseo fantasmagórico, solo cruzado por enormes torbellinos de polvo que sacuden las pocas farolas que quedan en pie. Sorprendentemente, los diez carriles de esta enorme vía están totalmente despejados de vehículos, seguramente por haber sido cerrada al tráfico antes del colapso final, pero eso tan solo sirve para darle un aspecto aun mas fantasmal. Un solitario Volvo con las ventanas cubiertas por barrotes soldados es el extraño contrapunto que rompe el vació de la avenida. No puedo ni imaginarme que llevó a su conductor a detenerse, ni que habrá sido de él o ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí y allá se pueden contemplar enormes montoneras de esqueletos y momias apolilladas, marcando los lugares donde alguien hizo frente  a los No Muertos. En todos los casos esas montañas de restos están cerca de un charco de brillantes casquillos de cobre vacíos.  Lamentablemente, las montañas de restos, aunque abundantes, son tan solo una pequeña gota de agua comparada con el enorme océano de No Muertos que infesta las calles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un espectáculo singular. Las aceras y las calzadas están plagadas de miles de esos seres, sumidos aparentemente en un estado de trance, o hibernación, o vete tu a saber que. En cierto modo es como contemplar una foto aérea de una calle, un instante congelado en la vida normal de una ciudad. Lo único que rompe esa ilusión son las ropas rasgadas y cubiertas de sangre de los personajes, y eso los que aún conservan algo de ropa que no parezca un montón de harapos. Sólo cuando el ruido de las aspas o la sombra de nuestro helicóptero pasa sobre los No Muertos parecen salir de su estado de suspensión y reaccionar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mirad allí!- gritó Broto, con incredulidad, apuntando hacia un punto en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento pasábamos al lado del estadio Santiago Bernabeu. Todas las entradas y salidas estaban bloqueadas con vehículos pesados y contenedores industriales, y la concentración de cuerpos apolillados en las aceras que rodeaban el gigantesco campo era mucho mayor que en otras partes.  Una especie de andamio recorría la fachada sur a media altura, comunicando dos boquetes abiertos en la cara del estadio, por algún motivo que ninguno de nosotros acababa de comprender. Estaba claro que aquel había sido en su momento un punto de resistencia, pero ya no parecía haber nadie allí. Las gradas estaban cubiertas de multitud de chozas semiderruidas y algunos plásticos harapientos flotaban fantasmagóricamente, colgados de restos oxidados de hierros. El césped del campo se había transformado en un enorme lodazal, cubierto en mas de la mitad de su extensión por docenas de pequeños bultos irregulares, y en una esquina, donde debería haber estado una  de las porterías alguien había dibujado un enorme  mensaje que rezaba “AYUDA” con sillas arrancadas del graderío&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué diablos será eso?- pregunté en voz alta, intrigado, señalando los bultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tumbas- respondió Marcelo quedamente. Su semblante era sombrío, y pude ver una gota de sudor resbalando por su cuello- Es un cementerio-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Callamos todos por un momento, consternados. Me imaginé la angustia de las personas allí sitiadas, a medida que iban transcurriendo los meses, sus provisiones se iban acabando y nadie respondía a su mudo grito de auxilio. Me figuré la desesperación que debieron sentir cada vez que uno de ellos fallecía a causa del hambre, la enfermedad, los No Muertos o sabe dios lo que. Por un instante pude sentir el pánico sofocante que tuvieron que atravesar, a medida que pasaban los días e iban siendo conscientes de que estaban condenados, que nadie iba a acudir en su auxilio. Era espantoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fíjate- comento Pauli- las ultimas tumbas parecen estar casi a ras de tierra. Supongo que ya no les quedaban fuerzas ni para enterrar a los suyos-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que aún queda alguien ahí?- pregunté&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo creo- respondió Marcelo- pero de todas formas, no podemos pararnos a averiguarlo- Me miró de hito en hito- Esto no es una misión de rescate, boludo, vos lo sabés tan bien como yo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me callé mi respuesta. Sabía que el argentino tenía razón, pero me rebelaba a aceptarlo tan friamente. Era consciente de que si yo no me hubiese atrevido a salir de mi casa, hacia año y medio, probablemente sería un indigente medio chalado revolcándome en mi propia miseria dentro de los confines de mi carcel-hogar. Y también me imaginaba la sensación tan horrible que supondría ver pasar un helicóptero por encima de mi y que no me rescatasen. Era mejor no pensarlo ni siquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Todo el mundo listo ahí atrás!- sonó la voz de Kurt Tank por el intercomunicador- ¡Hemos llegado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estiré el cuello, para ver a través del parabrisas, y al instante me arrepentí de haberlo hecho. La enorme torre del Hospital La Paz se recortaba nítidamente en el horizonte, como un monolito solitario. Y a sus pies, en medio de los restos destrozados de lo que un día había sido el Punto Seguro Tres, una masa rugiente de No Muertos  se giraba en aquel momento hacia el origen del ruido que los había sacado de su letargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos esperaban. Y no era capaz de imaginarme como íbamos a cruzar aquello.</content>
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    <title>OFF TOPIC</title>
    <published>2007-12-03T22:26:29Z</published>
    <updated>2007-12-03T22:26:29Z</updated>
    <content type="html">Hola a todos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras haber hablado esta tarde con Dolmen, ya me han dado la fecha DEFINITIVA de salida del libro: 18 de diciembre. Ese es el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han prometido pasarme una lista de las librerias de toda España donde estará disponible el día de su lanzamiento. En cuanto la tenga en mis manos, la colgaré aquí. Como al final les ha pillado el toro (por motivos que no vienen al caso) tendrán que hacer un lanzamiento limitado estas navidades, con pocos puntos de venta (entre 200 y 400, nada mas), y a partir de enero, harán la distribución como dios manda, por todas las librerías del pais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, para aquellos que tengais interés en disponer de alguna copia estas Navidades, os recomiendo sinceramente que la reserveis ya, o bien en vuestra librería habitual o bien en alguna de las que figuren en la lista que me va a facilitar Dolmen. Entre lo limitado de la primera distribución y que la primera tirada será de pocos miles de ejemplares, creen que lo mas probable es que se agote rapidamente, así que me han comentado que "mejor reservar por si acaso" porque si no, puede que hasta enero-febrero no podais disponer de un ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los que esteis interesados, este es el ISBN, el "DNI" de Apocalipsis Z, que  es lo que le tendreis que facilitar a vuestro librero para hacer la reserva:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ISBN: 978-84-935370-9-8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy muy contento de que el libro vaya a salir, desde luego, pero al mismo tiempo, terriblemente cabreado con todos los contratiempos  y retrasos de ultima hora que han ido surgiendo. De todas formas, bien está lo que bien acaba, y confío en que el 18 podamos ver a nuestro "niño" en las librerías. Despues de tanto tiempo caminado juntos por internet, creo que será una manera muy bonita de celebrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo a todos/as&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD1: El libro tambien estará disponible por internet en la web de Dolmen a partir del 18, según me aseguran, por PayPal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD2: La presentación será en el FNAC, pero aún no se cuando, ni en que ciudad. En defintiva, os mantendré al corriente de todo....</content>
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    <title>Entrada 38</title>
    <published>2007-12-03T17:57:19Z</published>
    <updated>2007-12-03T17:57:19Z</updated>
    <content type="html">Las aspas del Súper Puma iban cobrando velocidad a medida que Prit aumentaba las revoluciones del motor. Dentro del aparato nos instalamos holgadamente los integrantes del equipo, junto con  los cinco legionarios que deberían servirnos como grupo de apoyo en tierra y todo nuestro material. En la cabina delantera, Kurt Tank se sentó al lado de Viktor, que iba  a los mandos del pesado helicóptero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sacudida, el aparato se elevó en el aire sobre la pista polvorienta de Cuatro Vientos. Súbitamente una alarma comenzó a ulular de forma estridente  en la cabina, mientras un enorme indicador rojo se iluminaba en el tablero de mandos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué coño pasa, Viktor?- pregunté por el intercomunicador, alarmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Todo el mundo tranquilo ahí detrás!- respondió relajadamente el ucraniano, mientras se peleaba con las corrientes cruzadas de aire que sacudían el helicóptero- ¡Los sensores de temperatura del motor deben estar obstruidos por el polvo, o se han estropeado por la humedad! Según el tablero de mandos, tenemos la turbina principal a punto de arder, pero eso es imposible ¡Acabamos de despegar!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás seguro de eso?- Inquirí, de nuevo. Era de esperar. Cualquier aparato que encontrásemos de allí en adelante, tras tantos meses de abandono e intemperie, estaría en bastante mal estado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puedo estarlo al cien por cien!- replicó Pritchenko, airado- ¡Pero es lo que hay!¡No podemos aterrizar de nuevo para hacer una puesta a punto! ¡Mira ahí abajo!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incliné hacia la ventanilla de mi lado. En torno a la valla del aeropuerto había  ya congregada una enorme multitud de varios miles de No Muertos. Todo el perímetro de la pista estaba cubierto, hasta el último centímetro, por esos seres, en una capa de dos o tres en fondo. Se aferraban  a la empalizada con furia, mientras un enorme coro de gemidos se elevaba hasta nosotros, cruzando incluso el estrépito de las aspas del helicóptero. Algunos habían introducido sus brazos por los huecos que había entre los soportes de hormigón y la red metálica, mientras que la mayoría simplemente se  agarraba a la red zarandeándola con furia. Era un espectáculo inenarrable. Es algo que hay que ver, para poder  entenderlo. Había allí todo tipo de seres, jóvenes, mayores, niños, gordos, flacos…. Todos lucían aquel color cerúleo amarillento, y como no, miles de pequeñas venas estalladas salpicaban aquí y allá su piel. &lt;br /&gt;La mayoría vestía ropa en bastante mal estado y no era sorprendente ver salpicado aquí y allá a alguno totalmente desnudo, o cubierto de suciedad por completo. Con pavor, comprobé que a medida que nos elevábamos, cientos de ojos acuosos y sin vida se clavaban en nosotros, mientras estiraban sus brazos hacia el helicóptero. Pude ver el interior de sus bocas, putrefactas y oscuras. Sabían que estábamos allí. Cristo Bendito. No era sólo el ruido. Nos sentían, de alguna manera. A todos los que estábamos a bordo. Notaban nuestra vida, y algo oscuro y malvado en su interior les impulsaba hacia nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos en la cabina estábamos como petrificados, contemplando aquella estampa, sacada de una pesadilla. Oí que alguien murmuraba “Oh, señor”. Otra voz rezaba quedamente un fragmento del Padrenuestro de forma mecánica y repetitiva. Yo por mi parte, tenía la boca demasiado seca como para poder pronunciar nada. Habría matado por un trago de whisky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por todas las calles circundantes, No Muertos solitarios o  en pequeños grupos continuaban acercándose. La M-40 era un hervidero. Por entre los restos de al menos dos docenas de enormes accidentes veía avanzar pequeños puntos tambaleantes hacia nuestra posición. Éramos como un imán para aquellos seres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La verja aguantará?- Oí que preguntaba Broto por el intercomunicador, mientras miraba con cara de pocos amigos el espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperemos que si- contestó Tank- Los que se han quedado en tierra tienen orden de refugiarse en el interior del Airbus, fuera de la vista de los No Muertos, y procurar hacer el menor ruido posible. Confiamos en que con eso no se acerquen muchos mas al perímetro-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porqué no dispara?- Le pregunté a Marcelo, que tenía la MG 3 apoyada en el marco de la ventanilla trasera izquierda. El argentino sostenía fríamente al arma, mientras su mirada paseaba de forma mecánica sobre aquella multitud, escrutándola con atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para que?- replicó- Sería malgastar munición. Desde está distancia desperdiciaría la mayor parte de mis disparos- Su mirada se perdió en aquella multitud y una sombra de ¿miedo? cruzó sus ojos- Sería como disparar al mar. No tiene ningún sentido…-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Seis minutos!- La voz de Pauli se cruzó en nuestro silencio- Todo el mundo preparado. Es un vuelo muy corto-</content>
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    <title>Entrada 37</title>
    <published>2007-11-30T00:15:09Z</published>
    <updated>2007-11-30T00:15:09Z</updated>
    <content type="html">Sin darme cuenta, comencé a correr hacia los helicópteros, con Pritchenko a mi lado. Alguien nos había tendido un largo paquete envuelto en hule, que pesaba una barbaridad. Pronto comencé a jadear, maldiciendo entre dientes cada vez que aquel condenado fardo me resbalaba entre las manos. Íbamos siguiendo a Pauli y a Marcelo, que  llevaban entre ambos un par de cajas de madera no menos pesadas que el bulto que nos habían empaquetado a Viktor y a mi. Broto, por su parte nos seguía al trote, cargado con su mochila, y una expresión angustiada pintada en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alcanzamos el helicóptero me desplomé al lado del aparato resoplando como un tren de mercancías. El otro equipo aún estaba corriendo en dirección a las pequeñas avionetas estacionadas en un lateral de la pista de despegue. Intrigado, observé que el pequeño autobús eléctrico se dirigía hacia ellos,  transportando una serie de vainas cilíndricas pintadas de rojo. Supuse que serían contenedores de material vacíos, listos para ser cargados de medicamentos en cuanto llegásemos a nuestro destino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si llegábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo cierto era que cada vez giraba la vista hacia el vallado que delimitaba la pista se me ponía la carne de gallina. Docenas de No Muertos seguían afluyendo de todas partes, incesantemente. Aquella zona estaba densamente poblada antes del Apocalipsis, y a menos de dos kilómetros había un enorme centro comercial. Aquel punto tenía que ser una zona “caliente” a cojones. Hasta a Viktor se le había borrado la sonrisa de la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tené, pibe- Marcelo se giró y le tendió algo con el puño cerrado a Broto- Guárdalo por si acaso, y utilízalo bien. Te puede hacer falta-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El informático cogió lo que  el argentino le daba. Por un segundo se quedó contemplando aquel objeto con cara de no entender nada. Lentamente levantó la mirada y abrió la palma de la mano. En ella brillaba un reluciente proyectil de cobre de 9 Mm.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para que me das esto?- pregunto, extrañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la tuya. No se si vos habés dado cuenta, pero ahora mismo tenemos mas podridos a nuestro alrededor que munición disponible. Aún acertando todos y cada uno de los disparos, nos quedaríamos cortos. Así que si te ves en problemas, ya sabés….¡Pum!- remató Marcelo, mientras apuntaba una imaginaria pistola a su sien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Broto empalideció visiblemente, mientras se guardaba el proyectil en su bolsillo, con manos temblorosas. Era el único en la expedición que iba desarmado, y supongo que en aquel momento había caído en la cuenta que quizás no había sido buena idea rechazar la Glock que le ofrecieron en las Canarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, vamos, Marcelo, no seas tan cabrón y deja al chaval en paz!- espetó Pauli, mientras le propinaba un amistoso puñetazo al argentino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pura aritmética, chico- continuó el argentino, haciendo caso omiso de Pauli, mientras señalaba alternativamente nuestras armas y la multitud salvaje del otro lado de la valla- Pura aritmética- Tras esto se giró hacia el helicóptero y comenzó a desempaquetar el bulto que habíamos acarreado Viktor y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le hagas caso- dijo Pauli en tono tranquilizador, girándose hacia el tembloroso David- Tan solo quiere meterse contigo. No le gusta estar aquí, no le gustan los No Muertos y no le gusta tener que hacer de niñera de gente inexperta como tu, así que está de mal humor. Si todo va según lo planeado, no estarás mas cerca de los No Muertos de lo que estamos ahora, así que no te preocupes ¿Vale?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a la pequeña catalana y pude distinguir un brillo de preocupación en sus ojos. Las cosas no iban a ser tan sencillas como le acababa de decir  a Broto, y ambos lo sabíamos. Por lo menos sus palabras parecían haber tranquilizado al informático. Algo era algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mientras tanto, Pritchenko se había deslizado en la cabina de mando y pulsaba frenéticamente un montón de controles, mientras comprobaba los niveles de combustible y fluidos del enorme y blanco  SuperPuma. Gran parte del panel de mando estaba iluminado, lo que indicaba que al menos el sistema eléctrico y la batería estaban intactos. Menos mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo que llamaba inmediatamente la atención en aquel aparato. Pese a ser una nave militar, estaba pintada íntegramente de blanco, desde el morro a la cola, excepto una franja azul y roja que recorría un costado. El lema “Fuerza Aérea Española”, se leía a duras penas debajo de la gruesa costra de polvo y cenizas que cubría todo el SuperPuma, tras meses  yaciendo en aquella pista abandonada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armándome de valor, tiré de la palanca de apertura de la puerta. Con un gemido, el portón lateral se abrió, transformándose en una escalera de acceso. Amartillando la pistola, subí los tres escalones, mientras notaba como la adrenalina, esa vieja conocida, volvía a rugir en mis venas, como una droga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mi sorpresa, en vez de los asientos corridos comunes había unos confortables sillones de cuero, cubiertos de una capa de polvo mas fina que la del exterior; de algún modo había logrado filtrarse hasta allí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me introduje con cautela en el aparato, intrigado.  Mis ojos tardaron un par de segundos en adaptarse a la penumbra del interior, ya que las ventanillas estaban cubiertas totalmente de suciedad por el exterior. Casi a ciegas, le propiné una patada a algo caído en el suelo. Era un objeto alargado y cilíndrico, que se fue rodando hasta una esquina con un sonido apagado. Me agaché a recogerlo. Era un bastón de caoba, con una empuñadura de plata repujada y una especie de sello grabado.  Extrañado, me acerqué a la puerta, para tratar de distinguir el dibujo. &lt;br /&gt;De golpe, mi mirada se detuvo en una fotografía que campeaba en un marco  situado justo encima del mamparo interior. Me quedé congelado por unos segundos, mientras mi mente trataba de asimilar aquel diluvio de información. Ya sabía quien era el dueño del bastón. La hostia puta. Increíble, pero cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Broto entró en aquel momento, arrastrando su  pesada mochila, y descubrió la foto a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguramente los evacuaron desde el Palacio de la Zarzuela hasta aquí en este helicóptero- comentó, como quien habla del partido de ayer- Aquí les esperaría un avión, y después, ya sabes….-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, aquel SuperPuma había estado tragando sol, lluvia, polvo y ceniza durante meses, hasta que habíamos llegado. Por eso en Canarias sabían que en Cuatro vientos habría al menos un helicóptero esperando por nosotros. Hasta aquel momento. Que cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué coño hacéis ahí atrás?- gritó Pauli, mientras aparecía por la puerta arrastrando una de las cajas de madera- ¡Echad una mano, joder, que estas  putas cajas no van a entrar solas!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como rayos, Broto y yo nos abalanzamos sobre la primera caja. Un jeroglífico de siglas bailaba sobra la tapa, pero pude distinguir perfectamente las cifras “7,62 X 51 mm” estarcidas en negro sobre la madera. Munición de ametralladora. Levanté la mirada. Marcelo había desenvuelto el paquete de hule que habíamos arrastrado Viktor y yo hasta allí. Una enorme ametralladora MG 3, de aspecto malévolo y  aún brillante de aceite reposaba en su interior. Silbé por lo bajo. Desde luego, por potencia de fuego, no iba a ser. Faltaba por saber si aquello sería suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tosido bronco sonó desde las turbinas, acompañado de una nube de humo mezclada con polvo. Las palas de la hélice comenzaron a girar lentamente mientras el motor del Super Puma cobraba vida de nuevo con un silbido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Todos a bordo!- rugió Prit desde la cabina de mando-¡Nos vamos!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pics.livejournal.com/mundocadaver/pic/000035s6/"&gt;&lt;img src="http://pics.livejournal.com/mundocadaver/pic/000035s6/s320x240" width="320" height="207" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;</content>
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    <title>Entrada 36</title>
    <published>2007-11-28T23:24:52Z</published>
    <updated>2007-11-28T23:24:52Z</updated>
    <content type="html">El tacto de la escalera de mano era áspero, y  además se balanceaba violentamente mientras uno a uno íbamos descendiendo por ella hasta la pista del aeropuerto. Justo delante de mí bajaba Marcelo, el alto y silencioso argentino que nos había rescatado en Lanzarote meses antes. Aquel tipo estaba tan hermético como de costumbre, cosa extraña en un argentino, sin duda, pero sin embargo desprendía seguridad en todos sus movimientos. Yo, por mi parte, precedía a Pritchenko, que, excitado por estar de nuevo en el baile, tarareaba por lo bajo una melodía ucraniana indescifrable. Broto, el informático y la pequeña Pauli ya estaban en la pista, esperándonos junto a uno de los enormes trenes de ruedas del tren de aterrizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despistado, casi pegué un brinco cuando mis pies tropezaron con el cemento de la pista. Ya está, me dije. De nuevo aquí, una vez mas en el follón. Miré añorante hacia arriba, hacia la portilla del avión, hacia la seguridad. Desde la ventanilla lateral de la cabina de mando el copiloto, atento a toda la operación, nos dedicó un saludo burlón, mientras cerraba el plexiglás con gesto brusco. Condenados hijos de puta. Ellos estarían allí, calentitos y seguros mientras nosotros arrastrábamos nuestro culo por medio Madrid plagado de No Muertos. Sin embargo no había otra solución. Apenas quedaban dos docenas de personas en el mundo que supiesen pilotar un aparato de aquel tamaño, y nosotros teníamos  allí a dos de ellas. Valían su peso en oro. No merecía la pena darle mas vueltas al asunto. Habría que jugar la partida con las cartas que nos habían tocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me junté con el resto de los miembros de mi grupo, mientras aferraba con manos sudorosas la pistola que me habían entregado para aquella operación. Era una Glock de nueve milímetros, muy parecida a la que había tomado del cadáver del soldado de la Brilat en la puerta de mi casa, hacía un millón de años. Además, llevaba más de una docena de cargadores repartidos por varios bolsillos de mi mochila, así como en un par de fundas cosidas en la pernera de mi neopreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había tenido que aguantar las miradas incrédulas y los comentarios graciosos de los legionarios durante todo el trayecto hasta allí a costa del neopreno, pero algo me decía que era una buena idea seguir vistiendo aquella prenda. Al fin y al cabo, me había mantenido vivo hasta aquel momento, y si algo funciona… ¿Por qué demonios cambiarlo? Además, tenía la convicción irracional de que mientras lo llevase puesto nada malo nos podría pasar ni a Prit ni a mi. De todos modos, hacía que me sintiese mejor, y solo por eso ya merecía la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observé que uno de los legionarios estaba hablando en aquel momento con Tank, con gesto preocupado. Algo no iba bien. Desde la distancia pude entender que uno de los grupos, el que se había dirigido al acceso que daba al Museo del Aire, no respondía a las llamadas de radio. Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sentí que el pánico erizaba el vello de mi nuca. Si no éramos capaces de asegurar todos los accesos de aeropuerto, en poco minutos aquella pista estaría cubierta de miles de No Muertos. Serían tantos que el avión ni siquiera podría rodar para el despegue,  no sin que las turbinas aspirasen media docena de cuerpos y reventasen en mil pedazos. Estaríamos atrapados para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la valla que rodeaba toda la pista, una alta alambrada de acero reforzado de mas de tres metros de altura, ya se empezaban a congregar las primeras docenas de No Muertos. Eran una multitud de hombres, mujeres y niños que  no cesaban de zarandear la empalizada, produciendo un sonido cacofónico y desordenado. Sonaba como si una pandilla de monos borrachos aporrease una malla de acero. Noté el sudor corriendo por mi espalda. Aquella valla de  metal y cemento parecía firme, pero si  por algún motivo cedía en un punto, estaríamos auténticamente jodidos. &lt;br /&gt;En poco más de diez minutos  ya se había congregado  una muchedumbre de centenares de No Muertos junto al recinto, hasta donde se extendía la vista. Si no me equivocaba, en el plazo de una hora serían miles, o docenas de miles. Era capaz de imaginarme la enorme procesión de cadáveres que se debían estar acercando en aquel momento hacia Cuatro Vientos por los restos colapsados de la M-30.  Lógico. Con el barullo que habíamos montado se nos tenía que haber oído en la otra punta de la ciudad abandonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ustedes!¡Vengan aquí!- Kart Tank nos llamó con un gesto seco, mientras extendía un mapa sobre el suelo- No tenemos mucho tiempo. Alfa Cuatro no da señales de vida y eso significa que deben haber tenido algún contratiempo serio- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Contratiempo serio”. Bonito eufemismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La puerta que comunica la pista con los hangares del museo está cerrada. Aquí estamos seguros- continuó Tank, mientras echaba un vistazo a aquella puerta a través de sus binoculares- Supongo que se deben haber quedado atrapados al otro lado, pero no tenemos tiempo para comprobarlo. Debemos continuar con el plan, antes de que se congreguen aquí un millón de estos seres-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La valla parece que aguanta perfectamente- argumentó David Broto, el informático, con voz dubitativa. Se le veía asustado, como al resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa valla no ha sido diseñada para aguantar la presión de varios miles de cuerpos contra ella, señor- Replicó el legionario que estaba al lado de Tank, un sargento alto y muy moreno, con profundas arrugas en la cara y expresión seria- Créame, si les damos el suficiente tiempo, se juntarán muchos de esos hijos de puta ahí fuera, y entonces esa jodida valla cederá, y no le va a gustar lo que sucederá entonces, señor-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No tenemos tiempo que perder!- interrumpió Tank, tajante, mientras señalaba dos solitarios helicópteros, que me sonaban vagamente familiares, posados cerca de la torre de control  - ¡Corran hacia sus respectivos helicópteros y póngalos en marcha como sea! ¡Me da igual lo que tengan que hacer, pero esos pájaros tienen que estar volando YA! ¡Tienen quince minutos, ni uno mas, o habrá problemas para todos!- Se giró de nuevo hacia el legionario, que permanecía de pie, inmutable, a su lado- ¡Sargento, que sus hombres organicen patrullas por el perímetro, pero que no se acerquen a menos de tres metros de la valla!… ¡y queme esos  condenados cuerpos, antes de que empiecen a oler!</content>
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    <title>Entrada 35</title>
    <published>2007-11-27T18:50:56Z</published>
    <updated>2007-11-27T18:50:56Z</updated>
    <content type="html">Me lancé sobre una de las ventanillas, tratando de ver lo que acontecía en el exterior. Los legionarios, después de tocar tierra al pie del aparato se habían dividido en grupos de tres hombres, y se dirigían a diversos puntos de la pista o del edificio de la terminal. Mientras cuatro de los grupos se desplegaban en las cercanías del Airbus, el quinto correteaba a lo largo de la superficie de cemento, en dirección a la puerta situada en el extremo mas alejado de la base aérea. Sin duda alguna, a los tres tipos  de aquel grupo les había tocado bailar con la más fea. La zona a la que se dirigían quedaba fuera de nuestra vista, en dirección a los hangares del cercano Museo del Aire. Si iban a tener algún tipo de problema estarían demasiado lejos como para que alguien pudiese ayudarles a tiempo, y eso era algo que ellos seguramente ya sabían. No les envidiaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva ráfaga me sobresaltó de repente. Giré la cabeza hacia el  origen de los disparos, justo junto al edificio de la Terminal. Tres No Muertos habían aparecido tambaleantes, atraídos por nuestra presencia, a través de una de las puertas que daban a la pista. Eran un hombre de edad madura,  de unos cincuenta años y amplio mostacho cubierto de grumos de sangre, junto con dos mujeres, a una de las cuales le faltaba un brazo a la altura del hombro.&lt;br /&gt;Allí estaban otra vez, incansables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los jodidos No Muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me estremecí al contemplarlos de nuevo. El paso del tiempo parece afectar muy poco a estos seres. Confiaba en que con el transcurrir de los meses se fuesen degradando, o pudriéndose, pero pese a estar muertos, sus cuerpos parecen aguantar bien. No me cabe duda de que están sufriendo alguna forma de degeneración (no parecen tan “frescos” como al principio del Caos, no se si me entiende), pero es un cambio difícil de explicar, tan sutil, tan lento, que  da la sensación de que puede que les lleve años, o siglos, morirse por si mismos. Y los supervivientes no tenemos tanto tiempo. Es aterrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En cuanto a aquellos tres, su ropa estaba en muy buen estado, por lo que supuse que debían haber pasado la mayor parte del tiempo dentro de la terminal, sin sufrir los efectos de la intemperie. Uno de ellos, el de los bigotes ensangrentados, aún vestía una especie de mono verde del personal de limpieza del aeropuerto, mientras que las otras dos parecían civiles, o azafatas, o algo por el estilo. La sangre acartonada que cubría sus ropas no me permitía distinguir con mucha precisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de legionarios más cercano a la puerta no pareció ni inmutarse ante su presencia. Con una enorme sangre fría, simplemente dejaron que se acercasen hasta una distancia inferior a dos metros antes de actuar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modus operandi de estos grupos es muy peculiar. En cada equipo de tres hay un tirador de largo alcance, un tirador de corto alcance y un jefe-observador. Este último se sitúa en medio de los otros dos y su función es la de asegurarse de que ningún No Muerto se acerca demasiado a ellos sin ser advertido, así como darle apoyo a los tiradores, cargándoles las armas. El tirador de largo alcance y el de corto alcance alternan sus posiciones con frecuencia, y si las circunstancias lo aconsejan actúan los dos en el mismo rol.&lt;br /&gt;Como por ejemplo, en aquel justo momento. Los tres miembros del equipo cruzaron sus HK en la espalda y  tras colocarse  rápidamente unas gafas protectoras de plástico, desenfundaron sus pistolas. Durante unos interminables segundos, puede que  incluso más de un minuto, permitieron que los engendros se fuesen acercando lentamente, casi hasta que llegaron a la distancia de un brazo. Entonces, a la orden del jefe de unidad, todos apretaron el gatillo, casi a quemarropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cabeza de los tres No Muertos explotó casi simultáneamente, en medio de un surtidor de sangre, astillas de hueso y vísceras, empapando a los tiradores, mientras los cuerpos de los No Muertos caían sobre el cemento, sacudidos por una última convulsión. No pude reprimir un sonoro  ”¡Joder!”, al tiempo que retrocedía involuntariamente un paso y tropezaba con  un asiento. Aquello había sido algo tan inesperado y macabro que  de golpe sentí el desayuno subiendo por la garganta, imparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Munición explosiva- murmuró Pitt, con una sonrisa lobuna en la boca, mientras se giraba para ayudarme a levantarme- Hasta un disparo mal colocado se convierte así en algo definitivo. Esta gente sabe lo que hace. No dejan nada al azar-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres legionarios saltaron despreocupadamente sobre los cadáveres y continuaron corriendo hacia el interior del edificio. Otro de los grupos ya había entrado en la torre de control, mientras un tercero se afanaba en colocar un juego de baterías nuevo en uno de los vehículos eléctricos del aeropuerto. Al cabo de un instante, el pequeño autobús cobró vida y comenzó a rodar lentamente sobre sus ruedas deshinchadas, tras largos mees a la intemperie. No serviría para un desplazamiento muy largo, pero valdría para comprobar todo el perímetro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevos disparos sonaban en el interior de la terminal. Prit saltaba sobre sus pies, inquieto, con la expresión de un cazador hambriento dibujada en su rostro. El ucraniano deseaba salir del avión para, según él, “cazar unos cuantos patos en la charca”. Yo, por mi parte, no tenía tantas ganas de salir. Por lo que a mi respetaba, me sentía muy cómodo dentro del avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero a que demonios estamos esperando?- gruñía el ucraniano, dirigiéndose hacia la puerta- ¡Vamos allá!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tenga tanta prisa, señor Pritchenko- le detuvo Pauli, mientras estiraba un brazo, sujetando al inquieto ucraniano, que ya se escurría como una anguila por el pasillo del avión, hacia la puerta- Escúcheme, ¡por favor!. Los legionarios han ensayado esta operación durante semanas. Tenemos que quedarnos en el aparato hasta que hayan asegurado el perímetro. Solo entonces podremos salir ¿Entiende?- Había angustia en su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pueden necesitar nuestra ayuda!- resopló Víctor mientras dirigía miradas urgentes hacia la puerta del avión- ¡Están ahí fuera limpiando la zona mientras nosotros estamos aquí sin hacer nada, maldita sea!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ellos saben que estamos aquí- Intervine, tratando de tranquilizar a mi amigo- Si nos necesitan, nos lo harán saber por radio. Además- añadí- si salimos ahí fuera ahora, corremos el riesgo de que nos peguen un tiro, confundiéndonos con un No Muerto. Tenemos que esperar, Prit. Compréndelo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ucraniano se giró enfurruñado, maldiciendo por lo bajo. Estaba deseando salir a cargarse esos bichos y sin embargo le mantenían allí dentro, encerrado, lo que le resultaba enormemente frustrante. Podía entenderlo. A mi los No Muertos me inspiran terror, no tengo reparo en reconocerlo. Él sin embargo no solo no los teme, sino que los odia, y quiere descargar su ira sobre ellos. Son cosas distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estrépito de cristales rotos sonó de golpe, atrayendo nuestra atención. Un enorme ventanal de la terminal de pasajeros había volado en pedazos. En medio de la lluvia de cristales pude ver tres o cuatro cuerpos con la cabeza destrozada  cayendo al vacío, mientras los destellos de las armas de fuego teñían de un amarillo sulfuroso la habitación de donde habían salido. Con un golpe sordo los cuerpos cayeron sobre el asfalto y finalmente, por un segundo se hizo el silencio. Dentro del avión se podría oír hasta el vuelo de una mosca. De repente, una radió crepitó con violencia, sobresaltándonos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alfa Tres, listo y en posición. Terminal asegurada, puertas cerradas y apuntaladas por el interior. Doce indios caídos, ninguna baja propia. Esperamos instrucciones, cambio-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alfa Tres, mantengan posición- respondió Tank levantándose, mientras nos hacía señas para que fuésemos descolgándonos por la escalera de cuerda hasta la pista- Los equipos  Dos y  Tres van a entrar en el edificio ¡Nicht schießen! ¡No disparen!- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tank se giró hacia nosotros, amartillando su arma. Por un segundo, sentí su mirada acuosa posada sobre mi antes de pasearse por el resto del grupo. Un escalofrío recorrió mi espalda. Adiviné lo que venía a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es nuestro turno, señores.¡Vamos allá!-</content>
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    <title>Entrada 34</title>
    <published>2007-11-21T20:34:54Z</published>
    <updated>2007-11-21T20:34:54Z</updated>
    <content type="html">Creí que sería algo parecido al aroma de la carne asada, pero no. Es un olor más denso, mas pesado, con un punto picante al final que resulta algo inquietante, como si tu pituitaria supiese de algún modo que ese aroma no está bien. Y por extraño que parezca, al cabo de cinco minutos ya ni lo notas. Sin embargo cuando entras en el edificio y vuelves a salir de nuevo al cabo de unos minutos, el olor te asalta de nuevo, asfixiándote, como un abrazo excesivamente fuerte. &lt;br /&gt;Ese olor.&lt;br /&gt; Ese aroma. &lt;br /&gt;El perfume de la carne quemada de docenas de cadáveres arrojados en una pira. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras escribo, veo como los legionarios siguen arrojando cuerpo tras cuerpo a la fosa abierta en un lateral de la pista. Los primeros cuerpos tuvieron que ser rociados con gasolina para que prendiesen, pero ahora la grasa de los cadáveres alimenta el fuego, que ruge con furia cada vez que un nuevo cuerpo cae en las llamas. Parece mentira que solo llevemos tres horas aquí. Me da la sensación de que ha pasado un siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vuelo fue una experiencia sedante. El rugido de las turbinas llegaba amortiguado a la cabina a través del grueso aislante de las paredes. Todos los presentes parecían sentir una extraña sensación de euforia, totalmente fuera de lugar. Tardé un buen rato en darme cuenta de que era lo que la ocasionaba aquello. Allí arriba, a miles de metros del suelo, estábamos totalmente a salvo de los No muertos. Era completamente imposible que durante la duración del vuelo aquellos malditos seres nos pudiesen alcanzar, y eso hacía que todo el mundo se sintiese extrañamente relajado y despreocupado, posiblemente por primera vez en muchos meses. Quizás, pensé, esto sea como el momento de pausa en una película de terror, ese momento donde los protagonistas charlan tranquilamente a la luz del día, sentados en el porche, tras haber superado los horrores nocturnos de la casa encantada. Sin embargo, pensé para mis adentros, normalmente ese solo es el preludio de una noche de horror aún mayor….. Confiaba en que no fuese el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el avión viajábamos un pelotón de  quince legionarios y dos “equipos de infiltración” de cinco miembros cada uno, según la definición rimbombante que había dado el jefe de la misión. En total, veinticinco personas, que junto con el piloto y el copiloto del Airbus sumábamos un total de 27. Un bonito número. Si no estuviésemos volando  directamente hacia el corazón del infierno, aquello parecería un viaje de Paso de Ecuador, a juzgar por la alegría artificial y forzada que reinaba a bordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oficial al mando, al que habíamos conocido en las islas, era un personaje sorprendente, que no deja de llamar mi atención. Su nombre es Kurt Tank, aunque prefiere que le llamen Hauptmann Tank, o Tank, a secas. Era militar en el ejército alemán, y el Apocalipsis le pilló como a otros muchos compatriotas suyos, de vacaciones en las Canarias, donde tenía una casa. Cuando fue evidente que no podría volver a su país (porque  ya no existía país a donde  volver) el Hauptmann (Capitán) Kurt Tank decidió alistarse en las destrozadas unidades militares supervivientes. Era la opción más lógica, el camino que siguieron muchos, un camino arriesgado y peligroso, sin duda, pero que al menos te permitía estar armado y defender tu propia vida. Que no es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría suponer que un tipo con un nombre tan sonoro, militar, y siendo alemán, por añadidura, debería tener una presencia imponente, pero su aspecto dista mucho de la arquetípica imagen del SuperArio.  Tank es más bien delgado, pálido, con unos inquietantes ojos glaucos en su cara que parecen taladrarte cada vez que te mira. De modales pausados y delicados, en conjunto da una imagen suave, blanda. Pero nada mas lejos de la realidad. Por lo que cuentan es un tipo capaz de llevar a sus hombres a los extremos más impensables. Cuentan que de una misión de “infiltración” llevada a cabo hace dos meses en Cádiz, volvieron tan solo él y otros dos miembros de su equipo. Un tipo duro. Un lobo con piel de cordero. Aun no se muy bien que pensar del Hauptmann Tank. El tiempo lo dirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aterrizaje en la pequeña pista de Cuatro Vientos fue una autentica experiencia. Desde un principio sabíamos que un Airbus 320 era un pájaro demasiado grande para aquel  pequeño y viejo nido. El tamaño de la pista del aeródromo, construido a principios de los años 20, no permitía su uso por naves civiles de aquel porte.  Sin embargo, y teniendo en cuenta que no teníamos que ceñirnos a la normativa de aviación, ni respetar rutas de vuelo, y que además podríamos sobrevolar la ciudad a baja altura sin que nos lloviesen una tonelada de denuncias,  se había planeado que la aproximación a la pista sería a muy baja cota y a la mínima velocidad posible, por lo que entonces la operación podría ser viable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ahí estaba la chispa del asunto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que allí estábamos, dando vueltas a menos de mil metros de altura sobre el extrarradio de un Madrid absolutamente muerto y desolado, mientras enfilábamos nuestra ruta de aproximación a la pista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la ventanilla podía ver los enormes barrios de las ciudades dormitorio que perlaban el entorno de la antigua capital. Normalmente eran zonas que no solían tener mucha vida de día, mientras la mayor parte de sus residentes estaban en sus puestos de trabajo en la ciudad, pero la total ausencia de movimiento generaba una sensación difícilmente explicable. Los chistes y las risas fáciles  que nos habían acompañado todo el camino hacia un buen rato que se habían acabado en el avión. En aquel momento, un silencio denso y espeso como el petróleo lo había sustituido, mientras cada uno se sumergía en sus pensamientos, y el miedo, pegajoso, se instalaba en el corazón de todos y cada uno de los presentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultaba sorprendente ver como afrontaba cada uno aquella situación. Los militares, como han venido haciendo todos los de su profesión desde hace siglos, eran los que parecían sobrellevar mejor aquel compás de espera, al menos aparentemente. La mayor parte de ellos revisaba concienzudamente su equipo de combate, mientras tres o cuatro, en una esquina, se limitaban a echar una cabezada, aprovechando aquellos últimos momentos de tranquilidad. Aquellos legionarios  (El llamado “Equipo Uno”, con muy poca imaginación) serían los que tendrían que salir en primer lugar para asegurar el perímetro e iban a correr un gran riesgo, algo de lo que eran conscientes. Todos sabíamos que si las cosas se descontrolaban y no eran capaces de asegurar la pista y el edificio cercano, la misión tendría que ser abortada, y tendríamos que despegar rápidamente, dejándolos abandonados a su suerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a los demás, los que tenían experiencia militar, como el bueno de Prit, parecían estar ocupados pensando en otras cosas. El pequeño y flemático ucraniano mascaba chicle ruidosamente, mientras que con su afiladísimo cuchillo (el mismo con el que había degollado a una No Muerta en Vigo, salvándome la vida) tallaba una figurita de madera, con mas buenas intenciones que maña. De todas formas, aquello parecía ayudarle a controlar la ansiedad que estoy seguro, tenía que sentir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el asiento de al lado estaban sentadas dos caras conocidas. Tardé un rato en darme cuenta  de quienes eran, hasta que la chica se puso a parlotear nerviosamente y reconocí su risa aguda. Eran Marcelo y Pauli, dos de los miembros del equipo de rescate que nos habían sacado in extemis del aeropuerto de Lanzarote. Por lo visto, alguien había decidido en base a algún arcano criterio, que ya que habíamos volado juntos en aquella ocasión, ahora  daría buen resultado que formásemos  parte del mismo “Equipo de Infiltración”. Inquieto, me pregunté si sería culpa nuestra que les hubiesen destinado a aquella misión, que ciertamente, no era plato de gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El quinto miembro de nuestro equipo era, junto conmigo, el único civil de toda la operación. Se llamaba David Broto y sería nuestra llave a los almacenes de medicamentos del Punto Seguro Dos. Era un catalán callado, tranquilo, de unos veintitantos años, corpulento, de pelo negro y con una intensa mirada profunda, que no podía ocultar un profundo sufrimiento interior que residía en algún lugar de su alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Supuse que, como la gran mayoría, habría sufrido alguna perdida personal en los Días Oscuros del caos, y que, por algún motivo, aún no había sido capaz de superarlo. Hay mucha gente así estos días, quizás cerca de la mitad de los supervivientes. Son personas aparentemente normales, sanas y en buen estado, hasta que te asomas a sus ojos y ves que por dentro están totalmente arrasadas. Comen, respiran, hablan, ríen y hasta en ocasiones bromean, pero solo lo hacen  mecánicamente. Su espíritu está muerto. Es gente que no ha sido capaz de superar el hecho de haber perdido toda su vida, su familia y su historia personal en el plazo de unas pocas horas. Gente que se siente culpable por haber sobrevivido mientras todos sus seres queridos se quedaban por el camino. Gente que se pregunta cual ha sido el significado de todo esto, o peor aun, que significado puede tener todo ahora. Gente perdida. Gente rota, buscando una razón para vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stress postraumatico, dicen algunos. Y una mierda. Es algo mucho mas profundo, que nadie es capaz de definir. Alguien me ha contado que pese a esa situación emotiva tan generalizada no se ha dado ni un solo caso de suicidio en las Islas desde que se estabilizó la situación. Ni uno solo. Parece ser que los supervivientes, pese al horror que nos sumerge, estamos dotados de unas inmensas ganas de sobrevivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instinto, quizás. Fe, a lo mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El avión pegó un último giro con cierta brusquedad, mientras el ruido nos indicaba que las ruedas del tren de aterrizaje habían salido y ya estaban extendidas. El sonido de los motores se elevó otras dos octavas mientras los reactores gemían tratando de frenar las casi cincuenta toneladas del A320 que se precipitaban sobre la pista de Cuatro Vientos. Preocupado, me di cuenta, como todos los demás, que aquel sonido tenía que estar produciendo un efecto inmediato sobre las docenas de miles de seres que se agolpaban en la ciudad. Si no me equivocaba, justo en aquellos momentos, miles de No Muertos debían estar saliendo de su letargo y levantando sus cabezas mientras el rugiente aparato pasaba volando sobre ellos, casi rozando los tejados de los edificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un timbrazo sonó en el teléfono adosado en un mamparo, al lado de Kurt Tank. Para aligerar peso del aparato habían retirado no solo la mayor parte de los asientos, sino también un montón de material considerado no imprescindible, y eso incluía el sistema de altavoces de la cabina. Aquel teléfono comunicaba directamente con la cabina de los pilotos, unos cuantos metros mas adelante. El Hauptmann Tank cogió el aparato y cabeceó un par de veces, mientras le decían algo a través del teléfono. Con un seco “gracias” colgó y se giró hacia nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡El piloto informa que en menos de un minuto vamos a tocar tierra!- gritó por encima del rugido de las turbinas- ¡Puede que el aterrizaje sea algo movido, así que abróchense los cinturones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo asustado, apreté mi cinturón todo lo que pude, mientras oía a Prit a mi lado mascullando algo en ruso. Supuse que se estaba acordando de la madre del piloto, o de la de Tank, o quizás simplemente le molestase el hecho de estar allí sentado, sin poder pilotar él personalmente. Nunca se puede saber con Víktor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esto no va a ser fácil!- continuó arengando el alemán, con su marcado acento, mientras trataba de mantenerse en pie, agarrado a un portaequipajes- ¡En cuanto el aparato se detenga quiero que el Equipo Uno salté inmediatamente a tierra y ocupe las posiciones asignadas! ¡Limpien la zona, comprueben el perímetro y ante la duda disparen primero y pregunten después! ¡Pero como alguno de los helicópteros que están posados en la pista sufra el mas mínimo rasguño les juro por Dios que las sacaré las tripas por la boca a patadas al patán que se la cargue! ¿Entendido?- Rugió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gruñido de asentimiento surgió de quince gargantas, mientras quince pares de manos  legionarias húmedas de sudor amartillaban quince HK y se ajustaban las trabillas de los cascos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un brusco golpe nos sacudió a todos, acompañado de un terrorífico chillido del tren de aterrizaje. Un rugido sordo se elevó de las turbinas mientras el piloto ponía éstas en modo reverso a máxima potencia, tratando de detener el enorme Airbús en el pequeño espacio disponible. “Demasiado rápido” oí murmurar a Pritchenko, mientras observaba preocupado por la ventanilla como se deslizaban rápidamente las marcas de control de la pista Estaba de acuerdo con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un espeso humo negro empezó a manar  de repente de las ruedas del tren de aterrizaje. El piloto había bloqueado los rodamientos, en un intento desesperado por aminorar la velocidad del aparato sobre la pista, y las gomas comenzaban a deshacerse como consecuencia de la fricción, en medio de un intenso olor a caucho quemado. Caí en la cuenta que si sufríamos un reventón a aquella velocidad era probable que el aparato se desnivelase y comenzase a rodar descontroladamente por la pista, hasta acabar convertido en una bola de fuego. Sentí que se me encogían los testículos, de puro terror. En aquel instante estuve convencido de que íbamos a morir irremediablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que el A320 se iba a desintegrar en pedazos antes de poder detenerse por completo. Sin embargo, poco a poco y de manera gradual, el Airbus fue reduciendo su velocidad, mientras toda la cabina trepidaba violentamente y la estructura del aparato emitía unos sonidos nada tranquilizadores. Algo se desprendió con violencia en la zona de carga, estrellándose ruidosamente contra el suelo, pero eso fue todo. Finalmente, con un maullido quejumbroso, el aparato se detuvo por completo, mientras las turbinas aún maullaban, agotadas por aquel enorme esfuerzo estructural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel instante, los legionarios se levantaron y coordinadamente se dirigieron hacia la puerta. Mientras dos accionaban el mecanismo de apertura, un tercero fijaba una escala de cuerda en un soporte, para descender hasta la pista. Antes de que fuese capaz de pestañear tres veces los quince se habían descolgado por completo y se repartían en grupos sobre el asfalto agrietado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de pocos segundos oímos el primer disparo, y al poco rato, un par de largas ráfagas y una explosión rompieron el silencio de la pista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El baile acababa de comenzar.</content>
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    <title>OFF TOPIC : LAS COSAS SE MUEVEN!!!</title>
    <published>2007-10-25T18:17:50Z</published>
    <updated>2007-10-25T18:17:50Z</updated>
    <content type="html">Pues si, tal y como dice arriba, las cosas se mueven!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro ya está definitivamente camino de la imprenta. La distribuidora ha decidido arriesgarse y apostar fuerte por AZ, haciendo una distribución muy importante a nivel nacional. Para ello, la fecha límite de entrega de la imprenta es el 15 de noviembre: Antes de ese día, todos los ejemplares deberán estar en sus almacenes, listos para la distribución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, en Dolmen están preparando el sistema para que quien lo desee pueda adquirir AZ por internet (Opción muy demandada por todos los lectores americanos, que son un montón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La portada de Enrique Corominas es la que podeis ver en la página web de Dolmen Editorial . A mi, personalmente, me gusta mucho ¿que opinais vosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, en una de las solapas interiores  de esa portada se desvelará uno de los secretos mejor guardados de AZ: El autentico rostro del Abogado!!  ¿Que? ¿Como? No, no,  ese abogado no!! Hablaba del rostro del abogado que ha escrito la historia, o sea, yo ;-D.... la descripción fisica del dueño de Lúculo ya es otro cantar...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os mantendré puntualmente informados de todo lo que vaya ocurriendo.... Además, tengo que confesaros que esto es una experiencia maravillosa. Ver como algo que has escrito , que ha ido creciendo al calor de la web, con todos vosotros como testigos, finalmente va a dar el salto y transformarse en un libro, es una sensación sumamente gratificante.&lt;br /&gt;Para alguien como yo, lector compulsivo, ser el padre de mi propio libro es algo muy especial. Y no me olvido en ningún momento que esto es posible gracias a todos vosotros, los miembros de la familia AZ. Si no hubieseis estado ahí desde el principio, AZ nunca habría llegado a desarrollarse, y seguiría siendo un relato corto perdido en un cajón. El otro día le eché un vistazo al contador y casi me da un patatús... mas de medio millón de visitas desde que lo instalé en la página, a mediados del año pasado!!!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento abrumado por este apoyo constante. Disfruto enormemente creando este universo, y descubrir dia a día que hay miles de personas que disfrutan sumergiendose en el es una sensación que no se puede explicar con palabras. Simplemente dejadme deciros que sigo teniendo las mismas ganas de escribir AZ que el primer día (El tiempo que dispongo para poder hacerlo es, sin embargo, una historia completamente diferente).&lt;br /&gt;Mi vida personal ha cambiado mucho a lo largo de estos casi dos años. Ahora, afortunadamente, tengo muchísimo mas trabajo y responsabilidades que entonces, pero eso supone que mi tiempo libre ha desaparecido en gran medida. Si antes le podía dedicar a AZ un par de horas al día, ahora con suerte puedo echarle tres o cuatro horas por semana. Eso hace que el ritmo de publicación flojee hasta lo cansino... pero es que no puedo hacer nada mas!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, lento, pero constante, AZ sigue, y como podeis ver en www.apocalipsiszombie.com, el número de relatos paralelos no para de crecer, con lo que quien lo desee puede tener No Muertos para un buen rato. Sin darnos apenas cuenta, hemos creado una pequeña comunidad muy activa, numerosa (con varios miles de "socios") y sobre todo, duradera. Encontrar algo en internet que lleve funcionando  de forma continuada mas de  dos años es muy dificil, y nosotros estamos a punto de conseguirlo. Mi deseo es que superemos con creces esa cifra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AZ, como todo, acabará algún día, pero confío en que entonces otro relato ocupe su lugar y disfruteis de el tanto como con el primero. Mientras tanto, la historia continua......&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: No puedo despedirme sin dejaros un par de enlaces. El primero es de una pagina web llamada "la hermanda de la cafeina" donde hacen un analisis de AZ que me ha dejado impresionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo es de otra página llamada La carcel de papel,  propiedad de un  insigne lector de este relato,el señor Alvaro Pons, el cual se hace eco de la publicación del libro.No puedo dejar de recomendaros esta página, sobre todo si sois amantes del comic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://lahermandaddelacafeina.com/docs/libros/vk_apocalipsiszombie.php"&gt;http://lahermandaddelacafeina.com/docs/libros/vk_apocalipsiszombie.php&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lacarceldepapel.com/"&gt;http://www.lacarceldepapel.com/&lt;/a&gt; Escribe tu comentario (0 Comentario[s])</content>
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    <title>Entrada 33</title>
    <published>2007-10-24T19:10:44Z</published>
    <updated>2007-10-24T19:10:44Z</updated>
    <content type="html">Es una mañana desacostumbradamente fría, para la temperatura que normalmente hace en Canarias. Es temprano, muy temprano, y aún se puede  ver a Venus titilando en el cielo mientras nuestro pequeño grupo se frota las manos y patea en el suelo de cemento del aeropue