January 31st, 2006

Mundocadaver

ENTRADA 39

Estaba tranquilamente sentado en la cocina cuando lo he oido. Disparos. Sonaban como una escopeta de caza. Ha sido justo al lado. ¡¡Es mi vecino, seguro!! ¿Pero que demonios está haciendo ese gilipollas? ¿Acaso pretende atraer a todo cuanto muerto andante esté en un radio de dos kilometros? Jesus, esos disparos deben haberse oido en toda la puta ciudad....

He subido por la escalera apoyada en el muro y me he asomado a su patio. No hay nadie. Tan solo los tablones de madera ordenadamente apilados, que iban a ser empleados en un porche que ya nunca llegará a ser construido. Le he llamado, suavemente. Nadie responde. Miguel, tio ¿Pero que demonios has hecho, joder...?

El ruido provocado por las cosas que están en el lado de la calle de Miguel es perfectamente audible desde aquí. Suenan golpes contra una puerta de madera. De alguna manera, esas cosas se las han ingeniado para atravesar el portón de acero del patio delantero de mi vecino y ahora están aporreando directamente su puerta principal. Vaya mierda. Joder.

Cuando estaba pensando como demonios bajar a su patio le he visto, a traves de una de las ventanas traseras. Me ha dicho que está bien, que intentó llegar hasta su coche, "para recogerme en mi puerta y darme una sorpresa", pero que hay docenas de esas cosas en su lado de la calle y que le ha sido imposible. Además, se le han colado en su patio delantero. Se ha cargado a dos, me ha dicho con una enorme sonrisa. Grandisimo gilipollas. Con el barullo que ha montado para cargarse a esos dos, ahora debe haber una docena mas ahí fuera, por lo menos.

Tiene el mono de mecanico desgarrado en el cuello y manchas de sangre sobre él. Le he preguntado que le ha pasado y me ha dicho que una de esas cosas intentó agarrarlo por el cuello, pero que se pudo soltar sin problemas. Toda la sangre es de "esos mierdas", me ha dicho. Está muy palido y , no se por qué, me ha dado la impresión de que me miente. Años de practica en los Tribunales me han permitido conocer muy bien las miserias y los fallos de la naturaleza humana y sobre todo, ser capaz de captar las pequeñas señales inconscientes que emitimos cuando no contamos toda la verdad. Este tio me está ocultando algo, lo se. Tiene que haber mas.

Ahora vuelvo a estar en la cocina,preparandome una sopa concentrada, con Lúculo comodamente recostado en mi silla, pensando en todo esto. Y no me gusta. Nada.